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La humanización de lo digital #EBE16

Las nuevas tecnologías digitales a menudo ocasionan la pérdida de contacto directo entre los seres humanos y aunque las redes sociales, los blogs, las páginas webs y demás, se muevan en un mundo intangible, los usuarios, los clientes, aún necesitan ese contacto humano, siendo éste un aspecto que se ha convertido en la clave del éxito de las nuevas empresas digitales.  Seguir leyendo La humanización de lo digital #EBE16

Las tecnologías digitales modifican nuestro cerebro #EBE16

¿Cómo se adapta el cerebro a la realidad social de las nuevas tecnologías digitales? ¿Cómo éstas modifican nuestro cerebro? ¿Existen diferencias entre el cerebro de los inmigrantes digitales y el de los nativos digitales? Seguir leyendo Las tecnologías digitales modifican nuestro cerebro #EBE16

La importancia de citar las fuentes, también en el blog

Una de las máximas del periodismo, y de la comunicación en general, es citar la fuente de información sin embargo, esta práctica es habitualmente olvidada en muchos medios. ¿Por qué es tan importante citar la fuente?

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SEO, los errores más frecuentes en el hipertexto

El hipertexto es una de las esencias de la nueva comunicación en red; confiere al artículo escrito y leído una estructura abierta y no cerrada donde es el lector el que, a través de los enlaces internos, marca su propio camino de lectura. Por ello, la inserción de enlaces en la escritura digital para complementar o corroborar contenidos resulta de vital importancia.

Diferencia entre la estructura de un texto normal y el hipextexto
Diferencia entre la estructura de un texto normal y el hipextexto

En ocasiones sin embargo, cometemos cierto errores a la hora de introducir esos enlaces o links en nuestros artículos de forma que no solo van en contra del posicionamiento web SEO si no que además, y lo mas importante, dificultan la lectura a nuestros lectores. Por todo ello Ramón Salaverría, Profesor Titular de Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, especializado en medios digitales, nos muestra las pautas que debemos seguir a la hora de introducir enlaces en nuestros artículos, algo que yo os voy a contar en forma de los errores mas frecuentes a la hora de introducir links en la escritura digital:

  1. No contrastar el texto de los enlaces. Por evidente que resulte, es necesario comprobar que la información a la que remitimos a nuestro lector es la correcta.
  2. Usar la referencia hipertextual (es decir, la dirección web “http://www…) como anclaje de los enlaces.
  3. Saturar el texto de enlaces. Debemos incluir los enlaces estrictamente necesarios, ni más, ni menos.
  4. No distinguir los enlaces principales de los secundarios. Para ello podemos usar negrita en los principales, de esta forma el lector sabrá que ese es un enlace importante.
  5. Repetir enlaces.
  6. Utilizar anclajes textuales largos. Para remitir a un enlace basta con una,dos o tres palabras, no es necesaria una frase ni mucho menos un párrafo completo, si no aquellas que relacionan con consistencia los anclajes textuales con las referencias hipertextuales es decir, el anclaje textual indica el contenido al que se refiere la referencia hipertextual, de esta forma el lector sabe hacia donde se dirige.
  7. Situar los enlaces al comienzo del párrafo o antes de que el lector pueda conocer hacia donde irá si hace clic.
  8. Remitir a portadas de medios. Lo ideal es remitir a la noticia, artículo, etcétera exacto.
  9. No identificar que el enlace remite a una dirección de correo.
  10. No especificar el formato y tamaño del documento enlazado. Tal vez al lector no le interese en este momento descargar un pdf de gran tamaño.

Estos son algunos de los errores más frecuentes en la inserción de enlaces en nuestros artículos. A continuación os dejo el vídeo del profesor Ramón Salaverría donde, además de explicarlo mucho mejor que un servidor, os desvelará algunos errores más que yo he preferido dejar que los explique él mismo.

Censurados.

Censurados

Artículo 20 de la Constitución Española de 1978:

Art.20 Constitución Española 1978+

Se dice que España es un país democrático y libre. Y a los políticos, grandes directivos de prensa, etcétera no sólo de nuestro país si no de todo el llamado “mundo libre y democrático” se les llena la boca hablando de libertad de expresión. Pero la realidad es bien distinta.

Cuando hablamos de censura la mayoría de ciudadanos, especialmente los que han tenido que vivir épocas y situaciones bien distintas y más complicadas, recrean la imagen del antiguo censor que, bolígrafo en mano, tacha y reescribe aquello que de acuerdo con la moral oficial del régimen no puede ser expresado públicamente. Con la llegada de la democracia desapareció la censura oficial pero comenzaron a levantarse los cimientos de otra censura mucho más perversa basada en la manipulación y el miedo bajo la máscara de una falsa libertad de expresión encubierta. Es la censura actual.

La censura, o simplemente no poder o deber expresar libremente lo que cada individuo realmente piensa, impregna toda nuestra sociedad actual, desde gobiernos hasta al ciudadano más desconocido, pasando por empresas de todo tipo y, muy especialmente, compañías vinculadas a los sectores de la comunicación y la información.

A nivel político, la disciplina de partido supone uno de los mayores atentados a la libertad de expresión; aquel que se aparta de la opinión oficial del grupo político o sindicato al que pertenece es considerado díscolo y, de materializar su postura individual, será sancionado (recordemos las múltiples multas que por este hecho acumula la diputada “popular” Celia Villalobos como otros tantos) e incluso corre el riesgo de ser apartado.@jalfocea en Flipboard

En el sector de la comunicación, llamado a facilitar información veraz en favor de que el ciudadano  sea capaz de conformarse una opinión libre y fundamentada, la censura campa a sus anchas. Cada medio de comunicación presenta su propia línea editorial. Hasta ahí de acuerdo, nada que objetar. El problema surge cuando una visión determinada del estado de las cosas impide el afloramiento de opiniones divergentes. Y ésto, por desgracia, es práctica diaria. De todos es sabido que determinados profesionales del periodismo no tienen cabida en determinados medios, al igual que otros han sido expulsados por no coincidir con la línea del medio, una razón que, en ocasiones, no se han molestado en disimular.

Cuando la prensa sobrevive gracias a las subvenciones públicas otorgadas por el dedo del gobierno de turno ¿qué podemos esperar? La prensa actual (y no me refiero sólo a los periódicos pero sí especialmente a ellos) vive una época de franca crisis de credibilidad cuyos culpables no son si no ellos mismos, por no haber sabido encontrar un modelo económico adecuado y haber optado por plegarse a las voluntades gubernamentales que, previo pago (o subvención) controlan el ideario comunicativo profesional.

La femmeTambién otras empresas y compañías se han plegado a nuevas formas de censura amparándose en esa falsa libertad imperante. ¿Cuántos juegos, libros, obras de arte etcétera no han visto la luz por ser considerados “incorrectos”? Recientemente la compañía estadounidense Apple negaba la inclusión de una novela francesa titulada La Femme en su tienda online de ebooks porque en su portada aparece una mujer con los pechos al descubierto. Es sólo el más reciente de cientos de ejemplos que, buscando, encontramos.

La censura actual no sólo forma parte de gobiernos, instituciones o grandes medios de comunicación. Lejos de lo que a primera vista pueda parecer, la censura nos da de lleno en la cara a todos y a todas en nuestra vida anónima y cotidiana.

La actual crisis económica se ha manifestado como uno de los mejores motores para incentivar la práctica de la censura. Con más de seis millones de parados en nuestro país, el miedo a perder el trabajo que tanto se necesita se ha convertido en el mejor aliciente para “cerrar la boca”. Horas extra sin pagar, retrasos en el pago del salario, reducciones de sueldo u horas de trabajo, traslados, control de la vida personal…prácticas a todas luces, cuanto menos, inmorales y abusivas, que miles de personas se ven “obligadas” a soportar sin manifestar la menor oposición. ¿No es ésto si no una manifestación de censura basada en la amenaza oculta y el miedo constante?

Así, el miedo se ha convertido en el mejor aliado de la censura.Y si aún no os habéis dado cuenta, bajo todo lo anterior subyace la peor de las censuras posibles, la autocensura.

Es la censura basada en el miedo, la autocensura, la que minuto a minuto está corrompiendo el mal llamado sistema democrático y de libertades. Recuerdo a varios trabajadores (profesionales del periodismo) pedir disculpas por haber difundido información falsa, e incluso silenciarla, obedeciendo órdenes de instancias superiores, en el momento en que Radio Televisión Valenciana fue finalmente clausurada. No juzgo, no es mi cometido, pero está ahí y es una auténtica vergüenza.

Frente a ello, las redes sociales (Twitter, Facebook, blogs…) se habían mostrado como el reducto de la libertad de expresión, el lugar dónde manifestar abiertamente opiniones personales. Pero ésto también es una verdad a medias. El miedo llega a estos nuevos medios acrecentado, una vez más, por la situación actual. Se ha hecho tristemente necesario controlar y medir mucho tus opiniones; incluso las noticias que retuiteas pueden un día volverse en tu contra

Lamentablamente parece que hoy  la libertad de expresión auténtica sólo está reservada a quienes ya no tienen nada que perder y en el ámbito de las redes sociales.

LUCES Y SOMBRAS DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN APLICADAS AL PERIODISMO (II): “Infonomía”.

      Continuamos hoy el artículo iniciado hace un par de semanas señalando que uno de los grandes retos planteados por la nueva, o no tan nueva situación, y derivada directamente de la multiplicación de fuentes y contenidos es el de la gestión eficiente de la información. A este respecto Alfons Cornellá[1] señala la necesidad de un término específico que institucionalice la gestión inteligente de información dentro de las ciencias de la información y la documentación, la infonomía, apoyando tal necesidad en la abundancia de información disponible en nuestra sociedad actual. Dicha necesidad de una gestión inteligente (y eficiente) de la información por parte de profesionales y organizaciones viene justificada por:

  • Los avances en tecnología de la información y comunicación han sido más rápidos que nuestra capacidad para absorber, manejar, valorar la información.
  • Desmitificación de internet al que define como “mero instrumento” para “un mejor uso de la información que presenta.
  • Necesidad de diseñar la información de manera más comprensible.
Alfons Cornellá
Alfons Cornellá

      Cornellá añade: “… si la empresa es información, todos los que trabajan en ella son gestores de información (…) y cada uno de sus componentes dedicará una parte cada vez más importante de su jornada a crear, manejar o proyectar información” y más adelante señala que “va a ser preciso que emerja una disciplina consagrada a desarrollar los conocimientos necesarios para mejorar la utilización inteligente de la información en las organizaciones”; y más adelante, en la página 329, apoya una vez mas la necesidad de unos estudios de infonomía: “…el mundo al que vamos es uno en el que todos seremos gestores de información.”.

      Cornellá parte de la premisa de que “las organizaciones son información”. La sociedad de la información en la que nos hallamos inmersos se caracteriza fundamentalmente por el papel esencial de la información y su capacidad para transformar, o al menos modificar, aspectos económicos, empresariales, sociales, etcétera de nuestro día a día, provocando en definitiva un cambio radical en las actividades productivas hacia el sector terciario. La multiplicación de las fuentes ha traído consigo una cantidad ingente de información disponible que, debidamente tratada, constituye una ventaja para las organizaciones pues, teniendo la información adecuada se está en mejores condiciones para tomar decisiones acertadas por ello, las organizaciones son información. Y de ahí también deriva la necesidad planteada de gestionar eficazmente la información.

      Los gestores de información ya existen, pero dada la importancia actual de la información, y la previsiblemente mayor aún importancia futura que tendrá, se hace necesaria la existencia de profesionales exclusivamente dedicados a la gestión eficaz de la información, desde diversas perspectivas, y ello deriva en la necesidad de un término concreto que los defina, así como la reglamentación de una formación concreta en ello. El término es infonomía. La explicación etimológica corrobora tal decisión sin dejar lugar a dudas: si economía es, etimológicamente, la gestión de la casa (de los bienes), la infonomía no puede ser otra cosa que la gestión de la información, en el sentido, claro está, de gestión eficiente.

Otra idea planteada por Cornellá en el mismo artículo es la de “diseñar información de manera que sea más comprensible será fundamental”, algo evidente si aceptamos como comunicación perfecta aquella que permite que el mensaje lanzado por el emisor sea asumido por el receptor de igual forma en que aquel lo concibió.


[1] CORNELLÁ, Alfons: “Hacia la infonomía”, publicado en Infonomía.com La empresa es información, págs. 321-334, 2000.

[Extracto de mi proyecto de fin de carrera]