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La gran estafa murciana: el caso de la oposición de biblioteca en Murcia

Últimamente siento más crispación en el ambiente, algo que resulta del todo lógico pues este país, pese a esos invisibles brotes verdes, en lugar de ir a mejor, cada día va a peor y todo porque los de siempre, los mismos de siempre, manejan todo a su antojo. Pero lo peor de todo no es eso, sino que por desgracia acaban por salirse con la suya dejándonos por tontos a los ciudadanos de a pie. Pero tontos, lo que se dice tontos, no somos.

“La Gran Estafa Murciana”, and the Oscar goes to…

A comienzos de agosto publiqué el artículo Más corrupción: el posible amaño de las oposiciones de Biblioteca en Murcia que os invito a todos a leer si no estáis muy al tanto de lo que ha sucedido. Ahora, dos meses después, pienso lo ingenuo que fui al tildar el asunto de “posible”.

El día del examen IMAGEN: V. Vicens
El día del examen IMAGEN: V. Vicens

El mismo día que se publicaron los resultados de la prueba se dispararon todas las alarmas. De los casi 3000 opositores presentados, tan sólo poco más de 50 aprobaron la prueba. Entre esos 50 hubo personas que se ganaron su lugar limpia y honradamente, me consta, pero también “familiares directos del jefe de la Red Municipal de Bibliotecas de Murcia, Pedro Antonio Jiménez, así como allegados a trabajadores de la concejalía de Educación, ocupan los primeros puestos de la lista de aprobados”, tal y como publicaba el diario La Opinión de Murcia en su noticia de día 2 de agosto:

  • Pedro Jiménez Ramirez y Mario Jiménez Ramirez, ambos hijos del jefe [de la Red Municipal de Bibliotecas de Murcia, Pedro Antonio Jiménez], como pudo saber este periódico, han obtenido un 10 y un 9,5 respectivamente en el test, ocupando el primer y el tercer puesto de la lista. (La Opinión, 2/8/2014)
  • También es el caso de Inés Robles Milanés, que -informan- se ha quedado segunda en la oposición con un 9,62 y que es hija de Ana Milanés, responsable del Área de Gestión de la Red de Bibliotecas. (La Opinión, 2/8/2014)
  • Además, hay al menos dos aprobados que prestaban sus servicios en la Biblioteca Río Segura, cuya responsable era miembro del tribunal evaluador. Marita, tal y como se le conoce, según fuentes municipales, es persona de confianza del jefe de bibliotecas(La Opinión, 2/8/2014)

Rápidamente, el mismo día 1 de agosto en que la lista de aprobados se hizo pública, la Concejal de Personal del Ayuntamiento de Murcia Nuria Fuentes anunciaba la paralización del proceso, la apertura de una Comisión de Investigación e incluso consideraba la posibilidad de anular y repetir el proceso con las depuraciones de personal oportunas, aunque “rueden cabezas”, manifestaba literalmente.

El resultado, a día de hoy es una pantomima de comisión de investigación, un circo del que se desprende una única sensación: la resolución a este conato de investigación estaba decidida de antemano y no va a ocurrir absolutamente nada.

La gran cantidad de irregularidades detectadas pervierten el principio de igualdad y oportunidad

Las continuas y numerosas denuncias de irregularidades en este proceso selectivo no son en modo alguno el resultado de una “pataleta” de aquellos que no han superado la prueba. Muy al contrario, éstas denuncias se comenzaron a producir no sólo antes de hacerse pública la lista de aprobados, sino antes incluso de celebrarse la prueba, la cual tuvo lugar el pasado 21 de julio.

Tal y como recogía el diario La Verdad en su noticia del pasado 1 de octubre, y cito textualmente, “la Asociación de Profesionales de la Información y la Documentación (Index Murcia) mantiene una posición muy combativa, y el 28 de julio, apenas una semana después del examen, informaron de que durante su desarrollo se produjeron numerosos errores de información, como ofrecer instrucciones erróneas y dispares en distintas aulas durante el desarrollo de dicha convocatoria. Index citaba otras incidencias como, por ejemplo, resolver la prueba práctica CDU -sistema de clasificación bibliográfica universal- a lápiz (cuando debía ser con bolígrafo); indicar nombre, apellidos y DNI en la hoja que contiene los resultados de la CDU; guardar el resultado de la CDU grapado a la cabecera o plica del test sin separar; realizar la prueba en el reverso de la hoja que contiene las notaciones CDU, sin marcar ni subrayar las del anverso (lo que implica mayor dificultad y menos tiempo para resolver); y permitir, fuera de tiempo, pasar las notaciones de la CDU ordenadas a limpio. Tampoco se mencionó en algunas aulas la posibilidad de asistir o la existencia de acto público de separación de plicas.”

Es decir, las quejas y denuncias comenzaron antes de conocerse que los “hijos de” y los “compañeros de trabajo de”, eran los primeros de la lista, lo que otorga mayor veracidad aún a las irregularidades mencionadas al desprenderlas de cualquier tipo de recelo contra nadie.

Además, tal y como se explica desde la Plataforma de Afectados y tal y como ya denunció Index Murcia, la propia convocatoria de las bases de la oposición generó quejas antes de la realización misma del ejercicio: cinco días después [de la publicación de la convocatoria] se publicó en el BORM la eliminación de las referencias que permitían elaborar un temario -«supuestamente es la queja de una academia por incluir una publicación de la competencia»-, una decisión que, insiste la Plataforma de Afectados, «se toma sin consultar a todos los agentes implicados, por lo que el SIME ha interpuesto un contencioso administrativo». (La Verdad, 01/10/2014)

También el SIME (Sindicato de Empleados Públicos) no tiene ninguna duda al respecto de las posibles filtraciones del examen que explicarían esa [¿casual?] coincidencia entre los primeros puestos y su parentesco con altos miembros de la Red Municipal de Bibliotecas de Murcia, y desde el primer momento sostiene esa versión y defiende que el asunto se dirima en los tribunales.

También el Grupo Municipal Socialista y CC.OO interpusieron sendas quejas de forma previa a la publicación de las calificaciones, en concreto los días 25 y 31 de julio, como podéis comprobar a continuación:

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En resumen, las irregularidades denunciadas por los opositores, el Sindicato de Empleados Públicos (SIME) y la Asociación de Profesionales de la Información y Documentación de la Región de Murcia (INDEX Murcia), y que atentan contra los principios de igualdad y oportunidad en el acceso a la función pública, resultando más que suficientes para la anulación y repetición del proceso así como para una necesaria y democrática depuración de responsabilidades son, según se denuncia desde la Plataforma de Afectados:

  1. Cinco días después se publica en el BORM la eliminación de las referencias que permitían elaborar un temario (supuestamente es la queja de una academia por basarse en una publicación de la competencia). La decisión se toma sin consultar a todos los implicados, por lo que el SIME ha interpuesto un contencioso administrativo.
  2. Nunca se publica la lista definitiva de admitidos y excluidos, ocasionando que muchos aspirantes no se presenten a la prueba, o lo hagan con la incertidumbre de si serán admitidos. Algunos “no admitidos” logran realizar la prueba y son incluidos con los admitidos en el listado de “calificaciones”.
  3. A algunos aspirantes se les permitió continuar escribiendo fuera del tiempo establecido.
  4. Se indicó resolver la prueba práctica CDU a lápiz (lo que implica la posibilidad de que pueda, o no, ser corregido por una tercera persona), mientras que a otros a bolígrafo.
  5. Los folios para realizar y entregar la prueba no estaban sellados ni contenían distinción alguna (lo que, en caso de filtración, facilita el popularmente conocido “cambiazo”)
  6. En algunas aulas se dió la instrucción de indicar nombre, apellidos y DNI en la hoja que contiene los resultados de la prueba práctica (lo que atenta directamente contra el anonimato).
  7. En algunos casos, se recogió el resultado de la prueba práctica grapado a la cabecera o plica del test sin separar (de nuevo se viola el anonimato de la prueba).
  8. Algunos recibieron instrucciones erróneas conducentes a realizar la prueba en el reverso de la hoja que contiene las notaciones CDU, sin marcar ni subrayar las del anverso (lo que implica mayor dificultad y menos tiempo para resolver). Recordamos que se trataba de 50 series de notaciones del tipo 343.819.5(430.247Weimar)(093.3) a ordenar.
  9. En algún caso no se mencionó posibilidad de asistir o existencia de acto público de separación de plicas.

La situación actual

La “Comisión de Investigación” del Ayuntamiento de Murcia ya ha acabado la toma de declaraciones y se espera que se reúna la próxima semana para consensuar un texto de conclusiones. Mientras, según publicaba La Verdad, “tras la toma de declaraciones parece imposible probar las sospechas de filtración de los exámenes“, no así la irregularidades denunciadas y manifestadas por diversos opositores a los que la propia comisión llamó a declarar.

Además, la “comisión” no tiene potestad para anular/repetir el proceso, algo que sólo compete al Tribunal de la Oposición el cuál, evidentemente, niega todas las acusaciones y defiende la transparencia del proceso.Lógico, muy lógico.

A su vez, se amplían los contratos sociales de las personas que actualmente ocupan los 19 puestos que se ofertaron (dado que el proceso está en estos momentos paralizado) por un mes, una contratación también denunciada por ilegal por sindicatos y asociaciones y que inexplicablemente el grupo UPyD Murcia no sólo defiende, sino que también exige.

Ante esta situación de indefensión y ante la más que evidente resolución que tomará la “Comisión de Investigación”, tanto el SIME como INDEX Murcia y la Plataforma de Afectados planean llevar el caso a los tribunales.

¿Alguien duda realmente sobre cómo acabará este proceso?

MÁS INFO:

 ACTUALIZACIÓN:

Tal y como manifiestan desde INDEX Murcia en los comentarios a este artículo, “INDEX MURCIA no va a llevar el caso a los tribunales”.

Etiquetado social, una tarea de todos

La representación del contenido de un documento, lo que comúnmente podemos denominar como “etiquetado“, tiene como fin último facilitar el acceso al documento al cual representa es decir, la recuperación de la información, de ahí su vital importancia pues un incorrecto etiquetado nos llevará hasta documentos e información que no se corresponden con la que en realidad estamos demandando.

Nube de tags (o etiquetas)
Nube de tags (o etiquetas)

Etiquetado social

Tradicionalmente, asignar etiquetas a contenidos ha sido la labor profesional del documentalista sin embargo, con la llegada de internet, y más aún con la propia expansión de los medios sociales, ha sobrepasado esa esfera profesional convirtiéndose en una tarea que cualquier usuario realiza a diario: es el etiquetado social. Lejos de ser considerado ésto como una intromisión, debe ser visto como un complemento pues alcanza a contenidos y puntos de vista a los que generalmente el documentalista no accede:

  • Etiquetado de imágenes en Flickr o Instagram
  • Etiquetar a alguien, a algo o algún lugar en Facebook
  • Identificar las palabras que representen correctamente este artículo
  • Indicar los temas del libro que estamos leyendo y compartiendo en GoodReads
  • Y un largo etcétera

Todo ello son acciones de etiquetado en la web social que nos permitirán encontrar las imágenes sobre el tema que deseamos, las fotos del último viaje de nuestro amigo o descubrir nuevos libros sobre los temas que nos apasionan, entre otras muchas posibilidades.

La consecuencia directa de todo ello es que en la actualidad, que cualquier usuario pueda etiquetar contenidos constituye un acto de trabajo colaborativo que facilita, también a cualquier usuario, la recuperación de la información en la inmensidad de internet. Pensemos por un momento: cuando hacemos una búsqueda en Google ¿qué hacemos si no introducir las palabras clave o “etiquetas” de aquello sobre lo que deseamos encontrar información?

De ello deducimos que la indización tradicional, realizada por profesionales de la documentación, y el etiquetado social, realizado por cualquier usuario, sólo difieren en dos aspectos, quién la hace y cómo la hace, puesto que esta última tiene lugar en un contexto eminentemente digital en que todos los contenidos se hallan entrelazados, hipertextualizados si se me permite tal vocablo no recogido por la RAE, pero no en su finalidad que siempre es facilitar el acceso a la información.

El etiquetado social permite la recuperación de información. Asignar etiquetas en una red social de lectura como GoodReads nos permite descubrir libros acordes a nuestros gustos y a lo que estamos buscando
El etiquetado social permite la recuperación de información. Asignar etiquetas en una red social de lectura como GoodReads nos permite descubrir libros acordes a nuestros gustos y a lo que estamos buscando

Por lo tanto, tal y como señala Raquel Gómez Díaz en su libro Etiquetar en la web social, el etiquetado social puede quedar definido como “el sistema de representación del contenido donde los propios usuarios de los recursos los describen utilizando el lenguaje natural y compartiendo dichas representaciones con ayuda de las herramientas de las web 2.0”.

En el etiquetado social, son por tanto los propios usuarios los que etiquetan los contenidos que han creado o usado poniendo a disposición del resto su propia representación de los mismos a través de esas etiquetas o “tags” es decir, los usuarios facilitan a otros usuarios el acceso a ese mismo contenido a través de un lenguaje natural, y no controlado o normalizado como ocurre en la indización llevada a cabo por profesionales de la documentación.

Algunas características definitorias del etiquetado social

Como hemos dicho antes, la diferencia entre el etiquetado tradicional profesional y el etiquetado social radica en quién lo hace y cómo lo hace, y de ahí deducimos toda una serie de características que definen el etiquetado social:

  • El etiquetado social lo efectúa el propio usuario en respuesta a sus propios intereses, aunque después lo comparta con el resto.
  • Puede hacer referencia tanto a aspectos globales y esenciales del contenido como a aspectos secundarios o accesorios; incluso puede utilizar tags que tienen significado sólo para el propio usuario (“etiquetado egoísta”) o para un grupo reducido (“etiquetado amiguita”)
  • Abarca gran cantidad de puntos de vista, lo que facilita su recuperación.
  • Los usuarios pueden introducir etiquetas con contenido emocional (“bueno”, “malo”)  que no tienen valor por sí solas pero que, combinadas con con las que sí describen el contenido pueden ayudar al usuario en su búsqueda.
  • Las descripciones son mucho más heterogéneas pues se realizan por agregación es decir, un mismo documento es representado por varios usuarios sumando así aportaciones y puntos de vista.
  • El etiquetado social está en continúa evolución.

Etiquetado social: tipos.

Antes ya hemos avanzado un par de tipos de etiquetado social, veamos ahora los cuatro tipos:

  1. Etiquetado egoísta. Las etiquetas tienen sentido para quien las utiliza, pero no para el resto, por ejemplo: viaje 2004, revisar, archivar…
  2. Etiquetado amiguista cuando tiene sentido solo para un grupo de usuarios con determinados intereses comunes. Por ejemplo, “Historia promoción del 2002”
  3. Etiquetado altruista es el que busca los términos más descriptivos y cuyo uso es más conocido es decir, es el tipo de etiquetado social con mas vocación de ser compartido. Por ejemplo: “música infantil”, “educación transversal”
  4. Etiquetado populista es el que simplemente pretende que el contenido sea recuperado el mayor número de veces posible: “muy bueno”, “top5”


Como veis, el etiquetado social es un tema que todos practicamos a diario pero del que no todos conocemos lo suficiente. Si os resulta tan interesante como a mi os recomiendo un libro que ya hemos mencionado: Etiquetar en la web social de Raquel Gómez-Díaz, publicado por la editorial UOC, colección “El Profesional de la Información”. Además, os dejo aquí una estupenda reseña (PDF, 151 KB, 1 pág.) a este libro.

Documentación y Televisión: relación inseparable

Sala de control de TV3 - © Pep Ribas
Sala de control de TV3 – © Pep Ribas

La televisión y la documentación mantienen una relación no sólo inseparable, si no también necesaria e imprescindible. Toda cadena de televisión cuenta con un departamento de documentación audiovisual encargado de archivar, “curar” y procurar la accesibilidad a todo su material. La finalidad de estas gigantescas bases son fundamentalmente tres:

  • facilitar de forma rápida la información solicitada por los periodistas.
  • facilitar imágenes atemporales para los programas
  • conservación del material audiovisual (del patrimonio)

La documentación audiovisual en televisión

Ésto es lo que muy acertadamente indican Jorge Caldera Serrano y Pilar Arranz Escacha en la obra Documentación Audiovisual en Televisión, editada por UOC dentro de la serie “El profesional de la información”.

Documentación audiovisual el televisión EDITORIAL UOC (cubierta del libro)
Documentación audiovisual el televisión EDITORIAL UOC (cubierta del libro)

La obra en cuestión trata de forma muy amena, breve pero a la vez exhaustiva diversos aspectos en esta relación entre televisión y Documentación desde el origen de los sistemas de información documental en televisión hasta la, a veces, difícil, tensa y incluso polémica relación entre periodistas y documentalistas en cuanto a quién debe hacerse cargo de gestionar y garantizar la conservación y accesibilidad de las bases de documentación audiovisual creadas.

Los autores mencionados sitúan la aparición de los sistemas de información documental de las cadenas de televisión en “la necesidad de explotación -comercial e interna- de los recursos audiovisuales de la empresa” concretando además una doble rentabilidad para las empresas: el abaratamiento de los costes de producción, y rentabilidad patrimonial (preservación del patrimonio audiovisual).

No entraré aquí en otros aspectos de gran interés tratados en este libro como el lugar que ocupa el servicio de documentación en el organigrama general de una empresa televisiva, su estructura interna, las características de la información audiovisual en general y en el ámbito de los informativos en particular, etcétera, pues no es objeto de este artículo presentar un resumen de los contenidos de la obra que, por otra parte, aparecen perfectamente definidos y explicados en la misma.

Sin embargo, sí conviene destacar dos importantes aspectos tratados por sus autores. Por una lado, los grandes cambios producidos en las redacciones con la incorporación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, algo de lo que ya hemos hablado extensamente en diversos artículos de este blog, pero que aquí se sintetizan de forma, nuevamente, muy acertada como son cambios en los soportes (mayor capacidad de almacenamiento y conservación) así como una mejora de la accesibilidad por parte de los usuarios (instantaneidad, “ubucuidad”), cambios en los ritmos y técnicas de trabajo, aparición de nuevas funciones y nuevos trabajos (ciberperiodista, gestor de contenidos, media manager, media browser, system manager…) o mejoras en la calidad técnica entre muchos otros.

@jalfocea en Flipboard

El segundo de los aspectos que más ha llamado mi atención en este libro ha sido el tratamiento de la relación entre el periodista y el documentalista en cuanto a la gestión de la documentación audiovisual. ¿Por qué llama mi atención este aspecto? Por una razón muy sencilla: no trata ambas profesiones como autónomas e independientes, si no como actividades vinculadas entre sí. En este sentido, en cuanto a la selección del material a conservar, “deben ser los documentalistas o periodistas del servicio de documentación los que efectúen esa selección y decidan qué material será conservado definitivamente, temporalmente o borrado“. Es una de las pocas veces en las que ambas profesiones no son mostradas de un modo excluyente. A lo largo de las siguientes páginas se continúa dejando entrever de forma más o menos explícita, que los servicios de documentación en las televisiones están, y deben estar, integrados tanto por profesionales de la documentación como por profesionales del periodismo dado que la accesibilidad, facilidad de uso y el mayor conocimiento por parte de los periodistas del sistema de información documental (…) ha provocado que ahora los periodistas también intervienen en las decisiones sobre conservación y almacenamiento de información.

“El periodista tiene que ser más documentalista”

Así, periodismo y documentación son mostradas como facetas complementarias entre sí; de hecho, el planteamiento va más allá al afirmar que “el periodista tiene que ser más documentalista” dado que en la actualidad, tanto periodistas como documentalistas acceden a la información, es necesaria la formación de usuarios es decir, los periodistas han de saber sacar el máximo rendimiento a los sistemas documentales.

En conclusión, periodismo y documentación son mostradas como actividades complementarias y necesarias entre sí sin que por ellos, documentalista y periodista pierdan la esencia de las funciones de su labor profesional.

NOTA: si estáis interesados en esta materia podéis consultar más información acerca de este libro o acceder a su compra desde aquí y si queréis leer más acerca de los cambios ocasionados por las nuevas tecnologías en los terrenos de la información, la documentación, la comunicación o el periodismo podéis acceder a una selección de artículos aquí.

Espero que os haya gustado el post de esta semana y si es así, no olvidéis el clic en “me gusta” y, sobre todo, dinfundirlo por vuestras redes sociales. Un saludo y hasta la próxima semana.

LUCES Y SOMBRAS DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN APLICADAS AL PERIODISMO (II): “Infonomía”.

      Continuamos hoy el artículo iniciado hace un par de semanas señalando que uno de los grandes retos planteados por la nueva, o no tan nueva situación, y derivada directamente de la multiplicación de fuentes y contenidos es el de la gestión eficiente de la información. A este respecto Alfons Cornellá[1] señala la necesidad de un término específico que institucionalice la gestión inteligente de información dentro de las ciencias de la información y la documentación, la infonomía, apoyando tal necesidad en la abundancia de información disponible en nuestra sociedad actual. Dicha necesidad de una gestión inteligente (y eficiente) de la información por parte de profesionales y organizaciones viene justificada por:

  • Los avances en tecnología de la información y comunicación han sido más rápidos que nuestra capacidad para absorber, manejar, valorar la información.
  • Desmitificación de internet al que define como “mero instrumento” para “un mejor uso de la información que presenta.
  • Necesidad de diseñar la información de manera más comprensible.
Alfons Cornellá
Alfons Cornellá

      Cornellá añade: “… si la empresa es información, todos los que trabajan en ella son gestores de información (…) y cada uno de sus componentes dedicará una parte cada vez más importante de su jornada a crear, manejar o proyectar información” y más adelante señala que “va a ser preciso que emerja una disciplina consagrada a desarrollar los conocimientos necesarios para mejorar la utilización inteligente de la información en las organizaciones”; y más adelante, en la página 329, apoya una vez mas la necesidad de unos estudios de infonomía: “…el mundo al que vamos es uno en el que todos seremos gestores de información.”.

      Cornellá parte de la premisa de que “las organizaciones son información”. La sociedad de la información en la que nos hallamos inmersos se caracteriza fundamentalmente por el papel esencial de la información y su capacidad para transformar, o al menos modificar, aspectos económicos, empresariales, sociales, etcétera de nuestro día a día, provocando en definitiva un cambio radical en las actividades productivas hacia el sector terciario. La multiplicación de las fuentes ha traído consigo una cantidad ingente de información disponible que, debidamente tratada, constituye una ventaja para las organizaciones pues, teniendo la información adecuada se está en mejores condiciones para tomar decisiones acertadas por ello, las organizaciones son información. Y de ahí también deriva la necesidad planteada de gestionar eficazmente la información.

      Los gestores de información ya existen, pero dada la importancia actual de la información, y la previsiblemente mayor aún importancia futura que tendrá, se hace necesaria la existencia de profesionales exclusivamente dedicados a la gestión eficaz de la información, desde diversas perspectivas, y ello deriva en la necesidad de un término concreto que los defina, así como la reglamentación de una formación concreta en ello. El término es infonomía. La explicación etimológica corrobora tal decisión sin dejar lugar a dudas: si economía es, etimológicamente, la gestión de la casa (de los bienes), la infonomía no puede ser otra cosa que la gestión de la información, en el sentido, claro está, de gestión eficiente.

Otra idea planteada por Cornellá en el mismo artículo es la de “diseñar información de manera que sea más comprensible será fundamental”, algo evidente si aceptamos como comunicación perfecta aquella que permite que el mensaje lanzado por el emisor sea asumido por el receptor de igual forma en que aquel lo concibió.


[1] CORNELLÁ, Alfons: “Hacia la infonomía”, publicado en Infonomía.com La empresa es información, págs. 321-334, 2000.

[Extracto de mi proyecto de fin de carrera]

La sociedad de la información y el conocimiento

            A día de hoy nadie duda de que vivimos en la llamada “sociedad de la información y el conocimiento”, unos conceptos presentes en nuestro día a día y que, a fuerza de escuchar o leer se han integrado plenamente en nuestro lenguaje. Esta “sociedad de la información” hace referencia a un mundo globalizado en el que las fronteras se han desdibujado de nuestro imaginario y la circulación de información es casi instantánea, “multigeográfica” y enormemente abundante. Sin embargo, tales consideraciones, hechas casi siempre desde el mundo occidental desarrollado, requieren severas matizaciones pues si bien constituyen una realidad en avance, lo cierto es que cuenta, principalmente, con límites socio-económicos así como religiosos y/o políticos. El siguiente gráfico, tomado de la sección estadística de la UIT (Unión Internacional de Telecomunicaciones), ilustra a la perfección y sin que sean necesarios mayores comentarios, como el mayor grado de penetración y uso de internet se corresponde con las áreas desarrolladas del planeta:

Sin título

Aun así este gráfico precisa de enormes matizaciones pues América incluye a países tan dispares como Estados Unidos y Ecuador (por citar sólo algún ejemplo), y Asia y el Pacífico incluye a países con un índice de desarrollo humano tan dispar como Japón frente al hermético Corea del Norte, donde el régimen totalitario actual mantiene, aún a día de hoy, vetado internet para sus habitantes, tal y como ocurre en al menos una docena de países en el mundo, señalados por Reporteros sin Fronteras como “enemigos de Internet”. ¿Deberíamos entonces hablar de un “occidente globalizado”, entendiendo por occidente a la parte del mundo desarrollado y siempre dentro del ámbito de la información y la comunicación, en lugar de la tan extendida expresión “sociedad de la información”?

       Lo cierto, y ciñéndonos ya a aspectos estrictamente tecnológicos y periodísticos, es que el avance de internet y por tanto, de esa sociedad de la información, es continuo e imparable. En 1962 el filósofo canadiense Marshal McLuhan acuñó por vez primera el término “Aldea Global” para referirse al cambio producido principalmente por la radio, el cine, y la televisión, medios de comunicación audiovisual que difunden imágenes y sonidos de cualquier lugar y momento y ocupaban un espacio cada vez más importante en el hogar y la vida cotidiana. Ésta quizás sea la primera definición que podemos encontrar de “sociedad de la información” pues cuenta con unos conceptos-clave que definen la situación en que nos hallamos ahora: “medios de comunicación audiovisual que difunden imágenes y sonidos de cualquier lugar y momento”. Como veremos más adelante, la ruptura de las barreras geográficas y temporales constituyen características esenciales del nuevo periodismo digital en particular, y de la sociedad de la información en general.

       Raúl Trejo Delarbre, en su artículo Vivir en la Sociedad de la Información. Orden global y dimensiones locales en el universo digital (2001), señala los diez rasgos que, a su juicio, definen la Sociedad de la Información:

1.Exuberancia, debida al enorme volumen de información disponible.
2.Omnipresencia. Los medios de comunicación se han convertido en el espacio de interacción social por excelencia, lo que facilita el intercambio de ideas, información, experiencias…
3.Irradiación. Distancia ilimitada que alcanza la difusión de los mensajes; es la difuminación de las barreras geográficas y la relativización de las distancias.
4.Velocidad. Transmisión de los mensajes de forma casi instantánea.
5.Multilateralidad / Centralidad. Posibilidad de recibir la información en prácticamente cualquier parte, si bien la gran mayoría de ésta se origina en sólo unos “pocos” centros.
6.Interactividad / Unilateralidad. La difusión de los mensajes es bidireccional; hemos pasado de consumidores pasivos de información a sujetos también activos generadores de información.
7.Desigualdad. Cito literalmente: “Internet, igual que cualquier otro instrumento para la propagación y el intercambio de información, no resuelve por sí sola los problemas del mundo. De hecho, ha sido casi inevitable que reproduzca algunas de las desigualdades más notables que hay en nuestros países. Mientras las naciones más industrializadas extienden el acceso a la red de redes entre porcentajes cada vez más altos de sus ciudadanos, la Internet sigue siendo ajena a casi la totalidad de la gente en los países más pobres o incluso en zonas o entre segmentos de la población marginados aún en los países más desarrollados.”
8.Heterogeneidad. Internet es el reflejo de las actitudes sociales; se ha convertido en un gran foro donde aparecen manifestaciones de toda índole, tanto positivas como negativas.
9.Desorientación. El exceso de información disponible genera aturdimiento; “se necesitan aprendizajes específicos para elegir entre aquello que nos resulta útil, y lo mucho de lo que podemos prescindir”.

10.Ciudadanía pasiva. De nuevo cito literalmente: “La dispersión y abundancia de mensajes, la preponderancia de los contenidos de carácter comercial y particularmente propagados por grandes consorcios mediáticos y la ausencia de capacitación y reflexión suficientes sobre estos temas, suelen aunarse para que en la Sociedad de la Información el consumo prevalezca sobre la creatividad y el intercambio mercantil sea más frecuente que el intercambio de conocimientos”.

En 2006, María Jesús Casals Carro, profesora de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, señalaba también las características definitorias de la sociedad de la información y el conocimiento como sigue:

  • Globalización económica y cultural a la vez que se afianza el arraigo de las identidades territoriales y de grupos (tribalismo).
  • Valor creciente de la información.
  • Continuo avance científico y tecnológico.
  • Necesidad de formación continua y renovación de la adquisición de conocimientos.
  • Información sobreabundante.
  • Existencia del ciberespacio.
  • Redes de distribución de información de ámbito mundial.
  • Omnipresencia de los medios de comunicación de masas e Internet.
  • Reorganización del sistema socioeconómico.
  • Cambios sociales: diversidad cultural y lingüística.
  • Incremento de la desigualdad en el acceso y disfrute del conocimiento entre naciones, comunidades e individuos.
  • Movilidad de las personas y del dinero.
  • Deslocalización empresarial.
  • Capacidad de rápida movilización de masas por SMS.

      Salvando las evidentes distancias, ambos ejemplos, tomados de entre los muchos existentes, nos permiten construir una idea de lo que significa vivir en la Sociedad de la Información y el Conocimiento: un mundo, el desarrollado u occidental, donde las barreras geográficas se han difuminado, así como las barreras temporales; un mundo donde la información está presente en cantidades ingentes, dónde el usuario ha pasado de sujeto pasivo a sujeto plenamente activo, capaz de opinar e incluso generar noticias desde cualquier lugar y en cualquier momento. Pero también un mundo globalizado donde la aplicación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación no ha contribuido a mitigar las desigualdades sociales existentes y que, además, plantea nuevos retos, tanto para los profesionales del periodismo como para los usuarios, para los que se requiere una formación específica como, entre otros, la selección de información veraz y relevante o el mantenimiento de principios éticos y deontológicos en el momento de contribuir a la información global.

[EXTRACTO DE MI PROYECTO DE FIN DE CARRERA DE PERIODISMO, 2013)

NOTAS:

NUEVOS RETOS EN EL SECTOR DE LA INFORMACIÓN Y LA DOCUMENTACIÓN

Ayer asistimos al VIII Foro de la Asociación Andaluza de Profesionales de la Información y la Documentación bajo el título “Nuevos retos, nuevas profesiones”. La discusión, amena e interesante, se centró básicamente en lo que ya viene siendo un eterno debate entre intrusismo laboral o colaboración profesional. De todo ello he sacado algunas conclusiones que a su vez, mejor deberían ser preguntas abiertas que nos invitasen a la reflexión y a construir todos juntos un sector de la información y la documentación mejor.

Dos bandos se perfilan claramente. Por un lado los profesionales de bibliotecas, aquellos que han cursado estudios en Biblioteconomía y desean y exigen que eso sea un requisito para ejercer la profesión. De otro lado, los que provienen de estudios diversos, más o menos relacionados con la información y la documentación, que han completado su formación con cursos o máster de diversa índole, y anhelan que la puerta permanezca abierta. El problema queda planteado: la división. Cada cuál, entre los que podría incluirme yo mismo, tira del carro que más le conviene, y en los tiempos que corren incluso puede entenderse. Sin embargo, el debate se plantea dentro del sector “Información y Documentación”, un sector amplio, con diversos perfiles profesionales, e incluso vocacionales, y que en una sociedad llamada “de la información”, tremendamente globalizada, no pueden permanecer encerrados y con la puerta cerrada. Las líneas divisorias cada vez son más frágiles, a veces prácticamente inexistentes, y la colaboración entre profesionales del sector se hace cada día más necesaria: periodistas, bibliotecarios, archiveros, community manager… sin que ello signifique dejar de exigir la formación adecuada y necesaria para el puesto a desempeñar.

La cuestión no es si un documentalista de medicina deber ser documentalista ó tener conocimientos en medicina. La cuestión es que para gestionar determinada información especializada, es necesario también disponer de conocimientos en el área específica, al igual que un periodista de tribunales debe conocer el mundo jurídico, su funcionamiento, la terminología concreta etc.

Se planteaba también el interrogante de si un bibliotecario ha de ejercer también de community manager ejecutando la difusión a través de las redes sociales. Si una de las misiones fundamentales de la biblioteca, si no la principal, es la apertura a la sociedad, es decir, la difusión del conocimiento a la sociedad, hoy las redes sociales tienen un importantísimo peso en la consecución de tal objetivo, por lo que el bibliotecario no puede dar la espalda a su misión fundamental. Cuestión aparte sería cada caso concreto en relación a tiempo disponible, personal, etc.

Tal y como señalaba el profesor Carlos Castro, ¿deberíamos hablar de intrusismo profesional o colaboración profesional?

Como apuntaba al comienzo, todo lo anterior son cuestiones abiertas q invitan al diálogo y la reflexión con el único objetivo claro que deberíamos tener: alcanzar un punto de unión entre profesionales diversos, pero todos dedicados a la gestión de la información y el conocimiento.

Espero que os haya gustado este post, estéis o no de acuerdo, en todo o en parte, y que contribuyáis difundiéndolo y, por su puesto, comentándolo. Un saludo y hasta la próxima.

ENLACE DE INTERÉS: http://www.aapid.org/website/ “Asociación Andaluza de Profesionales de la Información y la Documentación”.