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Lecturas interesantes para el domingo (05)

Hoy en España se celebran elecciones autonómicas y municipales. Hoy todos y todas tenemos una gran responsabilidad, tan grande como decidir que todo siga como hasta hoy, con lo bueno, pero también con lo malo, o que cambie. Pero aún es muy temprano así que primero prepárate el café y échale un vistazo a algunas lecturas que no deberías haberte perdido esta semana. Tal vez debas leer esto y meditan cinco minutos antes de echar tu papeleta en la urna.

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Elecciones Andalucía: se confirma el fin del bipartidismo

Hace ya diez meses dije que algo ha comenzado a cambiar. Hoy, las Elecciones de Andalucía, consideradas el termómetro electoral de lo que podría estar por venir en el resto del país a lo largo de éste y del próximo año, a pesar de las peculiaridades electorales de esta región, han confirmado que esa etapa de nuestra Historia más reciente en la que sólo los dos grandes tenían voz y voto mientras se repartían el bacalao durante más de tres décadas, ha llegado a su fin. Ha comenzado una

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Grecia vuelve a poner la primera piedra

Una victoria histórica tanto para Grecia como para el resto de Europa. No pueden calificarse de otra manera los resultados electorales cosechados por Alexander Tsipras y su partido político Syriza; una victoria histórica que le deja a solo dos escaños de la mayoría absoluta, rompe el bipartidismo griego, hunde a los socialistas hasta casi la insignificancia y, sobre todo, siembra muchas dudas, y también esperanzas, a lo largo y ancho del Viejo Continente.

Elecciones Grecia 2015. El líder de Syriza y futuro primer ministro griego, Alexis Tsipras
Elecciones Grecia 2015. El líder de Syriza y futuro primer ministro griego, Alexis Tsipras

Por qué Grecia

Es la noticia del día, Syriza, la coalición de “izquierda radical” griega ha ganado con rotundidad las elecciones al parlamento de Grecia y por primera vez en la Europa resurgida de la Segunda Guerra Mundial, un gobierno situado mas a la izquierda de la socialdemocracia se sentará mes a mes junto al establishment que ha marcado el rumbo de todos nosotros.

El resultado de las elecciones en Grecia no podía ser más evidente, los ciudadanos griegos se han cansado de una situación social y económica insostenible y lo han plasmado en las urnas por la vía democrática algo que, por más que a muchos les pese, simboliza la devolución del poder al conjunto de la ciudadanía:

Resultados Elecciones Grecia 2015

  • Syriza roza la mayoría absoluta de las que sólo dos escaños la separan.
  • Nueva Democracia, el partido hasta ahora en el gobierno, baja de los 129 a los 76 escaños.
  • El partido neonazi Amanecer Dorado logra el tercer puesto en estas elecciones.
  • Los socialistas del PASOK, quienes gobernaron el país durante tres décadas y que lo hacían hasta hace sólo seis años, se hunden hasta el último puesto entre los partidos con representación.

El nuevo escenario político griego es el claro reflejo del castigo de los ciudadanos a las políticas tradicionales; basta con mirar la gráfica superior para comprenderlo. La valentía, o la esperanza, de un pueblo que en esta ocasión, y a diferencia de las pasadas elecciones legislativas de 2012, no se ha dejado amedrentar por las amenazas de una oligarquía política europeo a la que beneficia que todo siga como hasta ahora.

Syriza ahora lo va a tener muy difícil, solos en Europa haciendo frente a las políticas de recortes de la troika. Si, efectivamente va a ser una ardua tarea para Alexander Tsipras pero también lo será para los gobiernos acomodados que por vez primera ven tambalear sus posiciones y que ahora, quieran o no, deberán dialogar con este “caballo de Troya” porque ahora los que tienen miedo son ellos, miedo al llamado “efecto contagio” y a la demostración de que otra forma de hacer política es posible. El bipartidismo clásico ha muerto en Grecia, va camino de hacerlo en España y, por qué no en otros países europeos.

Pero Syriza en Grecia, al igual que Podemos en España, aún a pesar de sus enormes diferencias, guardan una enorme similitud y es que su mayor fuerza, su mayor empuje, no han sido sus propuestas, que pueden resultar más o menos acertadas y que, por descontado, tienen un importante peso específico, sino el “mal hacer” de quienes nos han gobernado hasta ahora. Unos gobiernos formados por partidos políticos clásicos que han consentido, incluso impulsado directa o indirectamente, que gran parte de los ciudadanos de su país sean expulsados a la calle, vean recortados derechos sociales, pierdan sus trabajos y, por tanto, su poder adquisitivo, que cada vez más niños de su país se encuentren por debajo de los límites de la pobreza o que enfermos terminales de hepatitis C en España tengan que estar mendigando en las puertas de un hospital para salvar su vida a cambio de una simple medicina.

Una mujer, en su colegio electoral de Atenas | ALEXANDROS AVRAMIDIS- REUTERS
Una mujer, en su colegio electoral de Atenas | ALEXANDROS AVRAMIDIS- REUTERS

No es Syriza, que nunca antes ha gobernado en Grecia, quien ha llevado a su país a una situación de pobreza generalizada. No es Podemos, que tampoco ha gobernado en España, quien nos ha llevado a la situación en la que nos encontramos. Decir lo contrario sería, y de hecho lo es, una soberana estupidez, con todo el respeto a quien piense lo contrario. La política practicada, en general, por la socialdemocracia y el neoliberalismo en toda Europa que ha optado por asfixiar de un modo insultante a sus ciudadanos en beneficio de una macroeconomía y macropolítica que ha demostrado beneficiar única y exclusivamente a unos pocos, ha sido precisamente la que ahora provoca que sus posiciones se vean amenazadas. Y es llegados a este punto en que debemos plantearnos ¿quién realmente ha ganado las elecciones griegas?

Las elecciones de Grecia las ha ganado la humillación y el sufrimiento de cientos de miles de griegos, cada día más empobrecidos económica y socialmente; un sentimiento y una situación que han llevado a los ciudadanos a comprender que lo conocido hasta ahora no funciona, que su situación cada vez era peor y que, lo más grave de todo, nadie hacia nada por impedirlo.

¿Funcionará el experimento Syriza? Eso es algo que solo el paso del tiempo nos permitirá conocer, lo único cierto es que la situación política anterior ya resultaba del todo inviable y era necesario colocar las esperanzas en un lugar nuevo. Quien no arriesga no gana, y Grecia ha arriesgado. La pelota ahora está en el tejado de Syriza y deberá hacer lo imposible por no defraudar porque si lo hace, si los griegos pierden la última esperanza que poseían, entonces el siguiente capítulo podría ser un “Amanecer Dorado” sobre el que hasta ahora nadie ha prestado la atención debida.

MÁS INFO:

Algo ha comenzado a cambiar

Esta semana tenía previsto hablar de algo bien distinto, sin embargo la emoción me embarga jaja. De las Elecciones al Parlamento Europeo celebradas el pasado domingo se pueden extraer muchas y variadas conclusiones según el punto de vista que adoptemos previo al análisis sin embargo, por encima de todas ellas, destacan dos fundamentales. Por un lado, la conclusión positiva y esperanzadora, de ámbito español: la quiebra del bipartidismo de facto  que supone la superación de las barreras de un sistema electoral que beneficia a los grandes partidos así como la multiplicación de opiniones y puntos de vista a nivel representativo. Por otro lado, la conclusión negativa y preocupante, esta vez de ámbito europeo, que supone el importante , especialmente del Frente Nacional de Marinne Le Penn, convertida en la fuerza política más votada del vecino país galo. ¿Qué más conclusiones podemos extraer de todo ésto?¿Quiénes son los culpables en ambos casos?

Representación española en el Parlamento Europeo según elecciones 2014
Representación española en el Parlamento Europeo según elecciones 2014

En ambos casos, Europa y España, los culpables no son si no los grandes partidos mayoritarios que, en el caso español, desde 1982 se han alternado en el poder mientras que, tanto a nivel europeo como español, se han mostrado incapaces de gestionar con eficacia una crisis económica y social que ellos mismos han creado y alimentado en colaboración con la especulación bancaria sin aportar mayores soluciones que la asfixia al ciudadano a base de más y mayores impuestos así como notables retrocesos en materia de derechos sociales, especialmente en sanidad, derechos laborales y educación. No nos engañemos, por cuestiones evidentes, tan evidentes como que nunca han gobernado, es imposible culpar a otros más que a los partidos mayoritarios.

Pero ahora se inicia un cambio. Comienza el fin del monopolio bipartidista, el fin del gobierno de los partidos clásicos que todo lo conocen (y todo lo manejan) y la pelota se encuentra en el tejado de Izquierda Unida, UPyD y, muy especialmente, de Podemos, un partido que en sólo cuatro meses ha sabido canalizar el descontento de mas de un millón doscientos mil ciudadanos y cuya responsabilidad ahora es trascendental para nuestra Historia.

No existe un descontento de los ciudadanos respecto a las instituciones, tal y como Elena Valenciano se apresuraba a afirmar en su comparecencia pública la noche electoral con Oscar López como marco de fondo, sí, el mismo Óscar López que se mantiene en su cargo apoyado por su partido tras el escándalo de Ponferrada. Los ciudadanos no están descontentos con sus instituciones; el nivel de participación incluso ha superado las últimas elecciones europeas y todos los partidos han incrementado notablemente su representación en el nuevo arco parlamentario. Bueno, todos no. PP y PSOE han perdido más de 5 millones de votos. El descontento de los ciudadanos es respecto a ellos, respecto a PP y PSOE, sus similares actitudes de falta de autocrítica, sus políticas similares, sus innumerables casos de corrupción de uno y otro color, sus amistades y colaboracionismo con los magnates de la banca que nos han llevado, en su conjunto, a la situación en que hoy nos encontramos.

Número de votos obtenidos por los partido que han logrado representación en el Parlamento Europeo
Número de votos obtenidos por los partido que han logrado representación en el Parlamento Europeo

Una situación política, a nivel europeo y a nivel español, que ha puesto la casa “patas arriba”:

  • PP y PSOE pierden, en conjunto, más de cinco millones de electores.
  • la representación parlamentaria europea por España se eleva hasta diez fuerzas políticas.
  • en Cataluña, ERC logra ser la fuerza más votada y, en conjunto, las fuerzas independentistas suponen ya algo más de la mitad del electorado (¿va a seguir Rajoy dando la callada por respuesta?)
  • también en Euskadi y Navarra la independentista BILDU se convierte en el partido más votado
  • mientras, en Europa, las fuerzas políticas anti-europeas no hacen si no crecer, ahora ocupando más de cien escaños.
  • en Francia, el ultraderechista Frente Nacional acapara uno de cada cuatro votos y se convierte en la fuerza más votada frente a la debacle socialista con un discurso xenófobo que no deja de ganar adeptos por todo el continente
  • en Grecia, el partido de extrema izquierda y también antieuropeísta se alza con la mayoría
  • en Inglaterra, por primera vez desde comienzos del siglo XX, Laboristas y Conservadores son desplazados por UKIP (Partido de la Independencia del Reino Unido), también antieuropeo.
  • también en Bélgica obtiene la victoria el Partido Nacionalista Flamenco N-VA

En definitiva, casi podríamos afirmar que tanto en Europa como en España, casi se está produciendo una revolución, aunque de signo muy contrario pero en ambos casos auspiciada por la incapacidad y los abusos de los partidos gobernantes durante décadas que han tratado a sus respectivos países como si del jardín particular de su casa se tratase.

Incapaces de reconocer sus errores, de hacer una severa autocrítica y de rectificar de inmediato, los grandes partidos en Europa están dejando crecer a las fuerzas radicales (con especial atención a la ultraderecha francesa) con la misma pasividad que se dejó crecer a Hitler, y luego todo fueron lamentos. Las tertulias post resaca electoral de este lunes me dejaban atónito: representantes tanto del PP como del PSOE han argumentado al respecto que, a pesar del crecimiento de las fuerzas radicales eurófobas, “solo tienen algo más de cien escaños” de los setecientos y pico del Parlamento Europeo. Pues nada señores, sigan ustedes pensando así, actuando así, y a ver qué sucede en las próximas elecciones europeas, que en estas ya sabemos lo que ha ocurrido.

Mientras, en España, alejados por suerte de este tipo de actitudes (muy puntuales y localizadas en cualquiera de los casos), caminamos hacia la ruptura “desde dentro” de un modelo de política casposa que ha hecho a PP y PSOE, a PSOE y PP los “dueños de un cortijo” llamado España. Alejados de creencias xenófobas, euroescépticas o racistas, la opinión pública ha demostrado su severo descontento, repito, no con las instituciones si no con los dos grandes partidos mayoritarios, a la vez que comienza a dar su confianza a nuevas ideas y nuevas caras, con las que se puede o no estar de acuerdo, en todo o en parte, pero que sin lugar a dudas dan el aire de frescura y, sobre todo, la esperanza que tanto necesitamos.