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Documentación y Televisión: relación inseparable

Sala de control de TV3 - © Pep Ribas
Sala de control de TV3 – © Pep Ribas

La televisión y la documentación mantienen una relación no sólo inseparable, si no también necesaria e imprescindible. Toda cadena de televisión cuenta con un departamento de documentación audiovisual encargado de archivar, “curar” y procurar la accesibilidad a todo su material. La finalidad de estas gigantescas bases son fundamentalmente tres:

  • facilitar de forma rápida la información solicitada por los periodistas.
  • facilitar imágenes atemporales para los programas
  • conservación del material audiovisual (del patrimonio)

La documentación audiovisual en televisión

Ésto es lo que muy acertadamente indican Jorge Caldera Serrano y Pilar Arranz Escacha en la obra Documentación Audiovisual en Televisión, editada por UOC dentro de la serie “El profesional de la información”.

Documentación audiovisual el televisión EDITORIAL UOC (cubierta del libro)
Documentación audiovisual el televisión EDITORIAL UOC (cubierta del libro)

La obra en cuestión trata de forma muy amena, breve pero a la vez exhaustiva diversos aspectos en esta relación entre televisión y Documentación desde el origen de los sistemas de información documental en televisión hasta la, a veces, difícil, tensa y incluso polémica relación entre periodistas y documentalistas en cuanto a quién debe hacerse cargo de gestionar y garantizar la conservación y accesibilidad de las bases de documentación audiovisual creadas.

Los autores mencionados sitúan la aparición de los sistemas de información documental de las cadenas de televisión en “la necesidad de explotación -comercial e interna- de los recursos audiovisuales de la empresa” concretando además una doble rentabilidad para las empresas: el abaratamiento de los costes de producción, y rentabilidad patrimonial (preservación del patrimonio audiovisual).

No entraré aquí en otros aspectos de gran interés tratados en este libro como el lugar que ocupa el servicio de documentación en el organigrama general de una empresa televisiva, su estructura interna, las características de la información audiovisual en general y en el ámbito de los informativos en particular, etcétera, pues no es objeto de este artículo presentar un resumen de los contenidos de la obra que, por otra parte, aparecen perfectamente definidos y explicados en la misma.

Sin embargo, sí conviene destacar dos importantes aspectos tratados por sus autores. Por una lado, los grandes cambios producidos en las redacciones con la incorporación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, algo de lo que ya hemos hablado extensamente en diversos artículos de este blog, pero que aquí se sintetizan de forma, nuevamente, muy acertada como son cambios en los soportes (mayor capacidad de almacenamiento y conservación) así como una mejora de la accesibilidad por parte de los usuarios (instantaneidad, “ubucuidad”), cambios en los ritmos y técnicas de trabajo, aparición de nuevas funciones y nuevos trabajos (ciberperiodista, gestor de contenidos, media manager, media browser, system manager…) o mejoras en la calidad técnica entre muchos otros.

@jalfocea en Flipboard

El segundo de los aspectos que más ha llamado mi atención en este libro ha sido el tratamiento de la relación entre el periodista y el documentalista en cuanto a la gestión de la documentación audiovisual. ¿Por qué llama mi atención este aspecto? Por una razón muy sencilla: no trata ambas profesiones como autónomas e independientes, si no como actividades vinculadas entre sí. En este sentido, en cuanto a la selección del material a conservar, “deben ser los documentalistas o periodistas del servicio de documentación los que efectúen esa selección y decidan qué material será conservado definitivamente, temporalmente o borrado“. Es una de las pocas veces en las que ambas profesiones no son mostradas de un modo excluyente. A lo largo de las siguientes páginas se continúa dejando entrever de forma más o menos explícita, que los servicios de documentación en las televisiones están, y deben estar, integrados tanto por profesionales de la documentación como por profesionales del periodismo dado que la accesibilidad, facilidad de uso y el mayor conocimiento por parte de los periodistas del sistema de información documental (…) ha provocado que ahora los periodistas también intervienen en las decisiones sobre conservación y almacenamiento de información.

“El periodista tiene que ser más documentalista”

Así, periodismo y documentación son mostradas como facetas complementarias entre sí; de hecho, el planteamiento va más allá al afirmar que “el periodista tiene que ser más documentalista” dado que en la actualidad, tanto periodistas como documentalistas acceden a la información, es necesaria la formación de usuarios es decir, los periodistas han de saber sacar el máximo rendimiento a los sistemas documentales.

En conclusión, periodismo y documentación son mostradas como actividades complementarias y necesarias entre sí sin que por ellos, documentalista y periodista pierdan la esencia de las funciones de su labor profesional.

NOTA: si estáis interesados en esta materia podéis consultar más información acerca de este libro o acceder a su compra desde aquí y si queréis leer más acerca de los cambios ocasionados por las nuevas tecnologías en los terrenos de la información, la documentación, la comunicación o el periodismo podéis acceder a una selección de artículos aquí.

Espero que os haya gustado el post de esta semana y si es así, no olvidéis el clic en “me gusta” y, sobre todo, dinfundirlo por vuestras redes sociales. Un saludo y hasta la próxima semana.

Periodismo Digital (III): grandes transformaciones en la profesión periodística [2ªparte]

los_retos_del_periodismo_digital      Llegados a este punto resulta evidente que la profesión del periodista ha cambiado radicalmente con respecto a hace a penas unas décadas como consecuencia de la aplicación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación al ejercicio de la profesión. La mayoría de profesionales coinciden en que la misión esencial del periodista siempre ha sido y será contar historias de la mejor manera posible. En ocasiones se ha confundido al mejor periodista con el que mejor maneja las nuevas tecnologías, sin embargo eso no es periodismo, si no los añadidos tecnológicos del periodismo. Aunque cambien el entorno y los ingredientes, lo esencial en la profesión continúa siendo el tratamiento adecuado de la información, lo que incluye expresamente responder de su fiabilidad.

Pero lo cierto es que internet y las redes sociales están transformando el papel del periodismo como intermediario entre la realidad y el receptor, a la vez que modificando el sistema de acceso a las fuentes del periodista. Como consecuencia, surgen temores de que el trabajo del periodista se esté desprofesionalizando, e incluso dudas sobre la posible pérdida de una de las señales de identidad: la capacidad de mediación o intermediación entre hechos y ciudadanos (profundizaremos más al respecto más adelante, al tratar el tema del “periodismo ciudadano”); la intermediación ha dejado de ser una facultad propia del periodista en tanto que el usuario recibe la información de dónde quiere: ahora, ni medios ni periodistas jerarquizan la información como en la prensa escrita, dónde el usuario entra a través de la portada, si no que en los nuevos medios digitales, la gente entra en la noticia, no en la portada, y después escoge otra noticia. Dicha jerarquización ha perdido bastante relevancia. Ello obliga a replantear la profesión y, especialmente, el papel del periodista en esta situación en la que la gente se puede informar a través de una gran cantidad de métodos; frente a este pensamiento, un sector de la profesión, instalado en los medios tradicionales, considera que el periodista, si bien ha de cambiar su perfil técnico, no necesita redefinirse pues continua teniendo el mismo papel.

      En el mundo de internet se incide sin embargo en el aspecto sociotécnico como condicionante fundamental de la profesión periodística. Hay una gran cantidad de canales de información y tecnologías debido a las cuáles ya no son sólo los periodistas los productores de información; producen los usuarios de forma autónoma o incluso en conjunción con el periodista. Éste es quizás el aspecto más destacado pues exige al periodista determinada capacidad para integrarse con la audiencia.

            Toda esta amalgama de cambios derivó en el llamado “periodista polivalente” hace ya al menos tres décadas, cuando surgieron las primeras redacciones electrónicas y los periodistas comenzaron a ejercitar roles en el proceso productivo ajenos a su función tradicional. Es lo que muchos denominan periodista orquesta, periodista todoterreno, periodista multiformato o periodista multimedia (no entraremos en debates terminológicos) pero que en definitiva no deja de ser la figura del periodista que, por emplear todos los recursos y nuevas tecnologías a su alcance, llamamos también “periodista digital”. El periodista debe aprender a ser multimedia, a dominar las principales técnicas y lenguajes, a trabajar con multiformatos, etcétera, lo que obliga a una constante formación y reciclaje. Hoy, el periodista no puede estar al margen de los nuevos medios y soportes.

            Junto a ello, la tendencia actual es una clara y unánime apuesta por la especialización referida al conocimiento profundo y riguroso de una parcela informativa, materia, sector, con la idea de crear calidad y marca.

            ¿Podemos por tanto concluir que el periodista de hoy  debe ser un “periodista multimedia y especializado”?

       En otro orden de cosas, y sin pretender entrar en mayores complejidades, tal y como adelantábamos antes la irrupción de las nuevas tecnologías en general e internet en particular han forzado a los medios tradicionales a la búsqueda de nuevos modelos de negocio que les permitan no sólo subsistir, si no también mantener su tradicional capacidad de conformar opinión e influencia en los aspectos político, económico y social. “Internet no sólo influye en el modelo de negocio tradicional vinculado al formato físico del papel, basado en el pago por contenidos, los ingresos por publicidad y el control de la información. Los medios tradicionales (prensa escrita, radio y TV) requieren de fuertes inversiones para su puesta en marcha y mantenimiento, por lo que el poder de opinión e influencia se circunscribía a las grandes empresas editoriales o a los medios de carácter público. Pero, con la llegada de internet, el statu quo se transforma, la red satisface con creces las necesidades de inmediatez de la información, por encima de la radio y en dura competencia con la televisión; es un canal de distribución barato, para el que no existen limitaciones de espacio ni de tiempo.

Dicho de otro modo, los medios digitales amenazan la situación dominante, establecida durante décadas, que disfrutaban los medios impresos y que ha obligado a la puesta en marcha de ediciones on-line por parte de las grandes editoriales”.[1]

Y junto a todos estos cambios que hemos señalado, también se ha producido la modificación de los géneros periodísticos clásicos  al nuevo medio Internet como consecuencia de haber asumido cada uno de ellos, en mayor o menor grado, las tres características intrínsecas a la red, a saber, hipertextualidad, interactividad y multimedialidad, dando lugar con ello a lo que podríamos denominar géneros ciberperiodísticos. Ramón Salaverría[2] apunta al respecto algunas ideas realmente interesantes que reflejan los cambios producidos:

  • los géneros ciberperiodísticos siguen cumpliendo las funciones tradicionales sirviendo de modelo de enunciación para el escritor y de horizonte de expectativas para el lector.
  • la hibridación entre géneros ha sido propiciada principalmente por las características expresivas de la hipertextualidad, la multimedialidad y la interactividad.
  • surgen nuevos géneros, como la crónica en directo o la crónica flash.
  • existen diferentes grados de asunción entre los diferentes géneros ciberperiodísticos respecto a la hipertextualidad, multimedialidad e interactividad.
  • diferencias entre realidad y posibilidades que ofrece el medio.
  • en algunos de estos géneros, como en la crónica en directo, se aglutinan características propias de internet junto con características tradicionalmente de medios audiovisuales.
  • distingue la infografía como el género ciberperiodístico que mejor ha aprovechado las posibilidades expresivas del ciberespacio.
  • Planteamiento de los weblogs como puntos de partida en los que los géneros ciberperiodísticos han de fijarse con el fin de “exprimir” las posibilidades de internet.

       En palabras del propio Salaverría, “los géneros ciberperiodísticos se caracterizan por amalgamar dos lenguajes periodísticos previos: el redaccional de la prensa impresa y el audiovisual de la radio y la televisión (…) siguen cumpliendo las funciones tradicionales de todo género literario o periodístico…”.

Continuando con los planteamientos ofrecidos por el autor acerca de los géneros ciberperiodísticos, una de las primera ideas que se prestan a debate tras la lectura de este artículo es la consideración de éstos como nuevos géneros o bien como géneros clásicos “adaptados” al nuevo medio. El punto de vista del autor no deja lugar a dudas al hablar de los género ciberperiodísticos como nuevos modelos de producción editorial en los cibermedios (página 143), si bien éstos tienen en su base a los géneros periodísticos clásicos pues los géneros ciberperiodísticos siguen cumpliendo las funciones tradicionales de todo género literario o periodístico. No se trata por tanto de una mera adaptación al nuevo medio, internet, si no del nacimiento de nuevos géneros, con nuevas características, capaces de explotar nuevas formas expresivas, si bien sus orígenes, e incluso algunas de sus funciones, radican en los géneros clásicos. Tal vez el mejor ejemplo de ello sea la crónica en directo, inexistente en la prensa impresa, por motivos más que obvios, y que toma algunos aspectos de las narraciones deportivas de la radio y la televisión a la vez que reducen el papel del periodista a mero narrador de los hechos. Por tanto, si no existe en otros medios, si toma variados aspectos de otros medios y además transforma el papel del periodista, ¿no es acaso un nuevo producto?, en este caso, ¿un nuevo género? No sería sin embargo éste el caso de otros géneros, principalmente los argumentativos tales como las columnas de opinión o los editoriales, mantenidos casi intactos en el ciberespacio como en los medios tradicionales.

      En otro orden de cosas: “la infografía es, probablemente, el género periodístico que más rápidamente y con mayor acierto ha aprovechado las posibilidades expresivas del ciberespacio (…) género de vanguardia en el uso de la hipertextualidad y la multimedialidad, y también, cada vez en mayor medida, de la interactividad”. Son palabras del autor, contundentes, y necesarias de citar no por debatir, si no por apoyar una idea real y cierta. Si observamos cualquier medio digital observamos a su vez que sólo las infografías aúnan como ningún otro género texto, imagen fija, imagen en movimiento, gráficos, etc.

      Un último planteamiento, entre otros posibles, merece nuestra atención: “todo indica que en ese entorno (el entorno del fenómeno de los weblogs) se están gestando hoy en día muchas de las características formales que reconfigurarán en el futuro estos géneros de autor en los medios”. Los weblogs muestran una clara asunción de las nuevas fórmulas expresivas aportadas por la hipertextualidad, la multimedialidad y la interactividad; los weblogs muestran enlaces no sólo internos, si no también externos (hipertextualidad), así como la conjunción de texto, audio, video, imagen (multimedialidad) y diversas formas de interactividad como foros o chats. Resulta curioso como un medio en origen personal y que puede, y de hecho es, desarrollado por cualquier usuario de internet, servirá de ejemplo a seguir por grandes medios profesionales que no acaban de integrar al cien por cien esos aspectos que ya son una realidad del ciberespacio.

      Todos estos cambios plantean retos, oportunidades y peligros para el profesional de la información los cuáles Gil, en 1999, planteaba de la siguiente manera:

a) Retos

  • Aprender el uso y los beneficios de las nuevas tecnologías y los recursos de Internet.
  • Ser cada vez más preciso, directo y sintético en el trabajo.
  • Proporcionar el contexto mediante la propia investigación directa y el resultado de las búsquedas en Internet, respetando el derecho de autor.
  • Valorar, aprender y aplicar los conocimientos de los diseñadores gráficos en beneficio de la información, pero sobre todo, en beneficio del correcto acceso a ella por parte del usuario.
  • Respetar a los lectores, el gran reto es aprender que toda persona que sepa comunicar y tenga una noticia interesante que ofrecer a la audiencia es potencialmente un informador, ejerce su derecho a informar aunque no trabaje en ningún medio. Porque Internet permite que cualquiera, desde cualquier punto ejerza su poder informativo.
  • Dada la imposibilidad de controlar y certificar la veracidad de los trabajos que se publican en la Red, es primordial aprender a reconocer en ella aquellas fuentes fidedignas, serias y separarlas de lo que es información no contrastada, imprecisa, no consecuente o falsa.

b) Oportunidades

  • Internet simplifica la tarea en términos de la cantidad de posibilidades que brinda: documentación, verificar noticias, recibir convocatorias de prensa, comunicarnos con los pares en el mundo, capturar imágenes y sonidos, entrevistar, etc.
  • Dada su filosofía integradora, Internet ha impulsado la combinación de múltiples formatos en la entrega informativa de los medios, esto sin atentar contra la inmediatez.
  • Enorme aumento del número de las fuentes de información accesibles.
  • A mayor globalización, mayor necesidad de contacto con lo local. Este escenario abre un nuevo horizonte de competencia para el ejercicio periodístico digital en la medida de que éste abra a través de la Red y de su rigor profesional informativo, nuevas oportunidades de desarrollo local y comunitario.
  • La inmediatez e interactividad permiten una relación más directa con el público, tanto es así que en el caso de recibir correos de los “usuarios” la relación se personaliza de tú a tú y se establece cierto grado de intimidad.

 c) Peligros

  • Abusos en los derechos de propiedad intelectual
  • Invasión de la intimidad
  • Piratería
  • Robo de información
  • División digital

 Sobre todos ellos, y debido especialmente a aspectos como la abundancia de fuentes o la necesidad de inmediatez por dar la noticia unida a la actualización constante de la prensa digital, resalta el que quizás sea el mayor de los retos a los que se enfrenta el periodista digital: el mantenimiento y defensa de una ética y deontología profesional idóneas. Trabajar siempre con principios éticos es una necesidad derivada no sólo de la conciencia del profesional, si no también del mercado, en cuanto a credibilidad, además de ser un valor definitorio del periodismo. El éxito y las audiencias no lo justifican todo y, aunque la gente desea inmediatez y facilidad, también desea veracidad, honestidad, credibilidad. Es evidente que la profesión se encuentra inmersa actualmente en una crisis de credibilidad, ¿es esto debido a una crisis de ética profesional del periodista? Jostto Maffeo señala: “podemos asociar esta falta de credibilidad en los medios a la debilidad del ser humano, al que se prostituye, al que se vende, al periodista que es sectario, al que hace prevalecer en todo momento su ideología frente a la transparencia sobre la realidad, al chantaje permanente de determinadas empresas o del propio periodista hacia ellas… a muchísimos factores”. La clave de la credibilidad reside en mantener una postura ética. “No digo que nos vendemos, pero a veces claudicamos, renunciamos a algunas cosas que no tendríamos que renunciar (…) los periodistas pueden llegar a un compromiso: mantenerse honrados, independientes hasta cierto punto. Yo no puedo pretender que un periódico que no es de mi propiedad vaya en una cierta dirección porque no tengo los medios para hacerlo, pero sí se puede convivir en una redacción aunque no comulgues del todo con la empresa. Se puede mantener un nicho de independencia a pesar del entorno”.

La falta de credibilidad de los medios es debida a varios factores. Por un lado, la precariedad de la propia profesión, la falta de medios, de personal y de recursos redaccionales; por otra parte, la deriva de la información cada vez más hacia el entretenimiento.

FUENTE: DIEZHANDINO, Mª Pilar (coord..): El periodista en la encrucijada, Ed. Ariel, Barcelona, 2012
FUENTE: DIEZHANDINO, Mª Pilar (coord..): El periodista en la encrucijada, Ed. Ariel, Barcelona, 2012

Otro aspecto que explica la pérdida de credibilidad es la clásica separación entre información y opinión; cuando esta línea no se respeta, surgen los problemas.

La gran cuestión es: ¿quién es el responsable de esta pérdida de credibilidad? ¿la empresa o el periodista?

FUENTE: DIEZHANDINO, Mª Pilar (coord..): El periodista en la encrucijada, Ed. Ariel, Barcelona, 2012
FUENTE: DIEZHANDINO, Mª Pilar (coord..): El periodista en la encrucijada, Ed. Ariel, Barcelona, 2012

[EXTRACTO DE MI PROYECTO DE FIN DE CARRERA, 2013]


[1] CEREZO, J.M. y ZAFRA, J.M., El impacto de Internet en la prensa. Publicado en Cuadernos Sociedad de la Información, nº3. Madrid, Fundación Auna, 2003.

[2] SALAVERRÍA, Ramón: “Géneros ciberperiodísticos”, publicado en Redacción periodística en internet, págs. 141-167, 2005.

Periodismo Digital (II): grandes transformaciones en la profesión periodística [1ªparte]

      Internet, y por extensión las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, han supuesto una auténtica10 revolución pues ha provocado cambios en todos los aspectos de la vida, ya sean económicos, políticos o de ámbito social. Pero en este trabajo nos centraremos en revisar algunos de los efectos más notables producidos sobre la profesión periodística así como su relación con los usuarios. Internet ha transformado los modos tradicionales de trabajar en las redacciones de los diarios, ha modificado la relación existente desde los inicios de la prensa entre lectores y editores, y ha abierto un gran período de incertidumbre en las empresas de comunicación, obligadas a la búsqueda de nuevos modelos de negocio que hagan rentables los medios y, por tanto, permitan su existencia. Además, ha puesto en tela de juicio aspectos tan sensibles como la credibilidad de las fuentes, el valor de la noticia impresa o el papel mediador del periodista y es que, en un momento en que las herramientas están disponibles para todos, cualquiera, como veremos mas adelante, puede generar y distribuir noticias sin estar sujeto a control alguno.

      Entre algunas de las transformaciones más notorias que podríamos señalar destacaremos:

  • internet es a la vez medio de comunicación y herramienta de trabajo para el profesional de la información.
  • Internet ha puesto en cuestionamiento la propia definición del concepto de periodista.
  • ha transformado el trabajo diario alterando sus tiempos y ritmos, abriendo enormemente el abanico de fuentes disponibles, obligando a una formación y reciclaje profesional continuos, modificando las relaciones contractuales periodista-medio, etcétera.
  • las fuentes que están a disposición del periodista, también lo están potencialmente para los internautas.
  • Internet ha modificado los hábitos de lectura y la búsqueda de noticias.
  • ha abierto nuevos caminos para el negocio de la información a la vez que otros se mostraban obsoletos.
  • se han difuminado las barreras entre informador y usuario pues, con el acceso a internet y a sus inmensas bases de datos, cualquiera puede convertirse en informador.
  • los weblog, inicialmente diarios personales, ganan terreno a los diarios, en muchos casos, fruto de los propios profesionales de la información.
  • la gratuidad y la zonificación se consolidan como tendencias actuales de la prensa.
  • ha modificado los géneros periodísticos tradicionales a la vez que surgen nuevos géneros ciberperiodísticos.
  • en el ámbito social, la información se ha convertido en accesible desde cualquier lugar del mundo y en forma instantánea.

      Éstas, y otras muchas, son sólo algunas de las transformaciones vividas por el sector periodístico a raíz de la aplicación de las nuevas tecnologías y, especialmente, internet.

      En las nuevas redacciones, y debido a los cambios que el periodismo tradicional sufre ante el periodismo digital, el perfil del comunicador se ve afectado de tal forma que requiere de mayores conocimientos técnicos y teóricos: ya no basta con “saber escribir”, si no que se hacen necesarios conocimientos en edición y de acceso a la red, especialmente fuentes.

      Además, la ruptura de las barreras temporales ocasionadas por las nuevas tecnologías, han supuesto la alteración de los ritmos de trabajo. En la prensa digital la actualización de contenidos es constante, lo que se traduce, en la mayor parte de los casos, en una auténtica carrera por ser el primero en publicar la noticia. Con ello, los propios periodistas se han visto afectados al permitir que la inmediatez prime (en muchas ocasiones) sobre cualquier otro aspecto como puede ser la veracidad de las fuentes o la redacción periodística; que la primicia informativa constituya el valor más importante frente al análisis y la investigación profunda; y, por último, recurriendo a la red para obtener informaciones que, en muchos casos, no son contrastadas y carecen de veracidad.

Es por todo ello que la relación periodista-fuentes adquiere ahora, en la prensa digital, un importancia suprema. Para Gil (1999), el periodismo clásico parte de la base de que la información es un bien escaso que hay que buscar. El periodista digital sin embargo, se halla justo en el extremo opuesto. Debe localizar todas las fuentes que le interesen, procesar la información que le ofrecen, contextualizarlas y clasificarlas en función a ciertos criterios de prioridad. Considera que también debe discriminar entre las fuentes originales y las que utilizan información de segunda mano. Ésta labor, en un momento en que el periodista digital se encuentra inmerso en un mar de información y está interconectado a fuentes, otros periodistas, receptores, etcétera, se hace tremendamente complicado.

La abundancia de fuentes potenciales, unido al deseo (a veces obligación empresarial) de inmediatez por publicar puede conducir, como apuntábamos antes, a un uso excesivo y no adecuado de las fuentes en red.  Según un artículo publicado por el Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación[1]:

“Los periodistas han hecho de internet una valiosa herramienta de trabajo para conseguir información en forma rápida y relativamente sencilla, sobre todo, a medida que los flujos de información en la mesa de redacción se vuelven más rápidos, con el fin de ofrecer una competencia eficiente frente a los medios electrónicos de información (radio, TV, internet)”.

            Un estudio realizado por la Red de Agencias Independientes de Relaciones Públicas Oriella[2] (cuyas infografías os dejo bajo estas líneas) como resultado de una encuesta realizada a 613 periodistas de 16 países de América del Norte, Asia Pacífico y Europa entre abril y mayo de 2012 refleja muchos de los cambios que se están produciendo en la profesión. De acuerdo con este estudio, las fuentes más importantes para los periodistas son otras. Hasta el año pasado (2011), concedíamos la mayor relevancia a las notas de prensa, pero ahora los portavoces de la empresa y las agencias de noticias ya son consideradas más importantes.

En cuanto al uso de Internet, el 55% de los periodistas asegura que utiliza las redes sociales como fuente de noticias, fiándose de las cuentas que ya conoce. El 26% utiliza e incluso emplea cuentas en redes sociales que no conoce como fuente.

El 43% de los periodistas utiliza a los usuarios de redes sociales en los que confía para contrastar las noticias, algo que el 19% hace incluso a través de cuentas con las que no tiene relación.

Otro dato interesante del estudio es que el 40% de los medios de comunicación tienen blogs escritos por periodistas, y el 20% posee bitácoras escritas por el público en general.

Además, y como ya apuntamos desde el inicio de este trabajo, también continúan cambiando las formas de contar las historias consolidándose la tendencia a la multimedialidad.

            Es evidente por tanto, que, con el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y, especialmente, con internet, los periodistas han tenido que adaptar sus formas de trabajar a la nueva realidad digital. El correo electrónico ha modificado las relaciones entre informadores e informantes y ha abierto las puertas a nuevas fuentes. Se han trastocado los criterios habituales de valoración de la información y, por tanto, se ha forzado un cambio en el estilo de confeccionar y redactar las páginas, ya sea en las ediciones digitales de los diarios como en el soporte papel.

Continúa en el próximo post.

(EXTRACTO DE MI PROYECTO DE FIN DE CARRERA DE PERIODISMO, 2013)


[2] http://www.oriellaprnetwork.com/research Los países implicados en el estudio fueron: Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Nueva Zelanda, Portugal, Rusia, España, Suecia, Thailandia, Vietnam, Reino Unido y Estados Unidos.