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LUCES Y SOMBRAS DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN APLICADAS AL PERIODISMO (II): “Infonomía”.

      Continuamos hoy el artículo iniciado hace un par de semanas señalando que uno de los grandes retos planteados por la nueva, o no tan nueva situación, y derivada directamente de la multiplicación de fuentes y contenidos es el de la gestión eficiente de la información. A este respecto Alfons Cornellá[1] señala la necesidad de un término específico que institucionalice la gestión inteligente de información dentro de las ciencias de la información y la documentación, la infonomía, apoyando tal necesidad en la abundancia de información disponible en nuestra sociedad actual. Dicha necesidad de una gestión inteligente (y eficiente) de la información por parte de profesionales y organizaciones viene justificada por:

  • Los avances en tecnología de la información y comunicación han sido más rápidos que nuestra capacidad para absorber, manejar, valorar la información.
  • Desmitificación de internet al que define como “mero instrumento” para “un mejor uso de la información que presenta.
  • Necesidad de diseñar la información de manera más comprensible.
Alfons Cornellá
Alfons Cornellá

      Cornellá añade: “… si la empresa es información, todos los que trabajan en ella son gestores de información (…) y cada uno de sus componentes dedicará una parte cada vez más importante de su jornada a crear, manejar o proyectar información” y más adelante señala que “va a ser preciso que emerja una disciplina consagrada a desarrollar los conocimientos necesarios para mejorar la utilización inteligente de la información en las organizaciones”; y más adelante, en la página 329, apoya una vez mas la necesidad de unos estudios de infonomía: “…el mundo al que vamos es uno en el que todos seremos gestores de información.”.

      Cornellá parte de la premisa de que “las organizaciones son información”. La sociedad de la información en la que nos hallamos inmersos se caracteriza fundamentalmente por el papel esencial de la información y su capacidad para transformar, o al menos modificar, aspectos económicos, empresariales, sociales, etcétera de nuestro día a día, provocando en definitiva un cambio radical en las actividades productivas hacia el sector terciario. La multiplicación de las fuentes ha traído consigo una cantidad ingente de información disponible que, debidamente tratada, constituye una ventaja para las organizaciones pues, teniendo la información adecuada se está en mejores condiciones para tomar decisiones acertadas por ello, las organizaciones son información. Y de ahí también deriva la necesidad planteada de gestionar eficazmente la información.

      Los gestores de información ya existen, pero dada la importancia actual de la información, y la previsiblemente mayor aún importancia futura que tendrá, se hace necesaria la existencia de profesionales exclusivamente dedicados a la gestión eficaz de la información, desde diversas perspectivas, y ello deriva en la necesidad de un término concreto que los defina, así como la reglamentación de una formación concreta en ello. El término es infonomía. La explicación etimológica corrobora tal decisión sin dejar lugar a dudas: si economía es, etimológicamente, la gestión de la casa (de los bienes), la infonomía no puede ser otra cosa que la gestión de la información, en el sentido, claro está, de gestión eficiente.

Otra idea planteada por Cornellá en el mismo artículo es la de “diseñar información de manera que sea más comprensible será fundamental”, algo evidente si aceptamos como comunicación perfecta aquella que permite que el mensaje lanzado por el emisor sea asumido por el receptor de igual forma en que aquel lo concibió.


[1] CORNELLÁ, Alfons: “Hacia la infonomía”, publicado en Infonomía.com La empresa es información, págs. 321-334, 2000.

[Extracto de mi proyecto de fin de carrera]

Luces y sombras de las nuevas tecnologías de la información aplicadas al Periodismo (I)

"No es oro todo lo que reluce" Algunos aspectos negativos de la introducción de las TIC en el Periodismo
“No es oro todo lo que reluce” Algunos aspectos negativos de la introducción de las TIC en el Periodismo

Inmersos como nos encontramos en plena Sociedad de la Información, tal vez resulte un tanto complicado observar algunos aspectos negativos que la aplicación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación pueden conllevar en el contexto de la profesión periodística. Sin embargo, los riesgos derivados de un uso no adecuado están ahí.

      En la actualidad, existe un importante debate entre quienes defienden la cultura del texto impreso contra la “invasión” del texto digital. Algunos piensan que el periodismo digital atenta contra la permanencia de diarios y revistas; otros en cambio, ven en internet el futuro de la información y señalan ventajas del periodismo digital que acabarán por imponerse al periodismo tradicional. Ignacio Ramonet sostiene que los medios tradicionales fueron considerados hasta ahora el cuarto poder por su posibilidad de controlar los poderes legislativo, ejecutivo y judicial; en su opinión, los medios digitales conformarían el quinto poder, capaz además de garantizar el derecho a la información y la libre expresión del pensamiento, función que el periodismo en los medios tradicionales no desarrolla. Sin embargo, Carlos Scolari reflexiona que “el periodismo digital sufrió el mismo proceso ascendente descendente de las punto.com. Se esperaban grandes negocios que no funcionaron tal cual las grandes empresas lo esperaban”. Scolari señala que la renovación no reside en el modo de hacer periodismo de los medios digitales sino en el modo con que la gente los lee: “La pantalla está imponiendo nuevos modos de lectura y la prueba de esto es que los medios impresos adquieren elementos de la página digital. El texto electrónico remodela cognitivamente a los usuarios y a su vez éstos remodelan los textos electrónicos (interfaces) al usarlos”.

            En cualquier caso, estemos o no de acuerdo total o parcialmente con estas u otras afirmaciones, lo cierto es que la aplicación de las TIC ha provocado innumerables transformaciones dentro de gigantesco ámbito de la información y la comunicación. Sin entrar en polémicas, trataremos a continuación de señalar algunos de esos aspectos dejando, en la medida de lo posible al lector, decidir sobre su positividad o negatividad:

  • acercamiento virtual entre personas y entre personas e informaciones: el acceso entre personas o a los mensajes puede ser efectuado desde cualquier lugar sin importar el punto geográfico donde se generó el mensaje.
  • Ruptura de los límites temporales y los ritmos de trabajo: actualización constante, acceso inmediato a la información, etc.
  • Cambios en la estructura de las redacciones de los medios.
  • Cambios en los modelos de negocio.
  • Cambios en la relación periodista-empresa: tendencia al trabajo autónomo (freelance).
  • Cambios en la relación periodista-usuario.
  • Cambios en las formas de trabajo.
  • Nuevas exigencias al profesional de la información: periodista polivalente o multimedia.
  • Posibilidad de acceder directamente a la información de nuestro interés así como de elegir la forma en que seguimos el mensaje (hipertextualidad).
  • Posibilidad de complementar la información, sobre un mismo soporte, con todas las formas expresivas posibles: texto, imagen fija, video, audio. (multimedialidad).
  • Interactividad sujeto-sujeto y sujeto-objeto.
  • Accesibilidad a una cantidad de información impensable hace sólo unas décadas (¿exceso de información?¿dudas en la credibilidad de la información? à INFOXICACIÓN)
  • Por primera vez, periodista y usuario tienen potencialmente acceso a las mismas fuentes.
  • Evolución desde consumidor de información (sujeto pasivo) a usuario de información (sujeto activo que no sólo escoge la forma en cómo accede a la información sino que en muchas ocasiones participa en la generación de la noticia).
  • Cambios en los géneros periodísticos o aparición de los llamados nuevos géneros ciberperiodísticos.
  • Etcétera…

Continuará…

[extracto adaptado de mi proyecto de fin de carrera, junio 2013]

Periodismo social (y III): periodismo ciudadano, participativo o “cooperiodismo”

      El llamado Periodismo 2.0, o periodismo ciudadano, no se limita al Blog, si bien éste, por sus características intrínsecas ya comentadas en posts anteriores, resalte sobre el resto. El fundamento de todo ello es la interactividad, y la posibilidad de cualquier ciudadano de emitir juicios, opiniones, comentarios e incluso publicar noticias. La gran diferencia y, a su vez, el aspecto más problemático y polémico, es que NO es necesario ser periodista para publicar en internet.

Periodismo Ciudadano; el problema de la veracidad
Periodismo Ciudadano; el problema de la veracidad

            Foros, chats, listas de distribución, wikis, redes sociales tipo Facebook, Twitter, comentarios en noticias publicadas por medios digitales y un largo etcétera, son los lugares virtuales de expresión de la ciudadanía de la Sociedad de la Información.

            Este periodismo participativo ha derivado en lo que últimamente se denomina “Cooperiodismo”, que no es si no la cooperación entre profesionales de la información y medios por un lado, y ciudadanos por otro. Es una transformación en las relaciones medio-usuario, o periodista-usuario, que plantea nuevos retos ante lo que ya es una realidad: The Guardian en 2010 pidió el apoyo de los ciudadanos para entender y decodificar los 458.832 folios del sumario sobre los gastos excesivos de los diputados británicos, una iniciativa que reunió a más de 26.000 voluntarios.

      Y es que como afirmaba Gumersindo Lafuente en una entrevista publicada en Jot Down[1], el periodismo no puede ejercerse sin interlocución con las audiencias, porque el público lo exige y la tecnología lo permite.

            Sin embargo, éste es un fenómeno sobre el que, por cuestiones evidentes de veracidad, es necesario reflexionar. Esto es precisamente lo que hace la periodista Marta Franco en su blog “Ideas para comunicar en la nube” cuando, en su post “Periodismo participativo o la construcción del #cooperiodismo” (29 de diciembre de 2012) señala que éste debe fundamentarse en:

  • Inteligencia colectiva. Más allá de la competencia entre medios y entre periodistas y ciudadanos. La participación debe ser el factor para evolucionar de “la Sociedad de la Información a la Sociedad de la Conversación”.
  • Compartir información. El poder ya no está en la información, sino en cómo la compartimos.
  • Calidad. La participación debe ser un seguro para la mayor contrastación de la información y la mejora de los contenidos. No puede ser una coartada para eludir la responsabilidad ante posibles errores. La deontología periodística debe continuar siendo el sello de excelencia en este nuevo escenario.
  • Contra la precarización laboral. El adelgazamiento de las redacciones no es una excusa para lanzarnos hacia el periodismo participativo. Sin profesionales no hay medios ni coherencia comunicativa. Sin periodistas no hay participación con coherencia. Los lectores no pueden convertirse en los nuevos periodistas. El periodismo evoluciona y arrastra a periodistas y lectores a nuevos páramos de forma conjunta.[2]

      Estas exigencias y, en definitiva, el ejercicio de responsabilidad que supone la participación en los medios digitales en tanto que son accesibles a todos, en cualquier momento y en cualquier parte y, por lo tanto, pueden ser generadores de opinión, requiere de una serie de compromisos por ambas partes en la línea de lo que citábamos la pasada semana acerca de El Huffington Post, o los fundamentos que señala Marta Franco.

            En España, fue el diario Elpais.com el primero en “institucionalizar” la participación activa de los ciudadanos en un medio digital de tal envergadura. A continuación reproducimos el artículo “Yo, Periodista”, publicado en el diario:

Nace Yo, periodista en ELPAIS.com. Desde hoy, cualquiera que tenga una noticia y considere que es capaz de contarla puede entrar en la página web de ELPAIS.com y darla a conocer a todos los ciudadanos. En cualquier momento.

No es para opinar; es para dar información. Ésta es una oportunidad para que los ciudadanos se sientan informadores, y ejerzan de ello. Asimismo, los lectores están convocados, también, a expresar los comentarios que les sugieran las informaciones que de este modo vayan sucediéndose en ELPAIS.com. Entre las secciones abiertas figuran: Fotodenuncia, Medio ambiente, Manifestaciones… Los lectores pueden enviar textos, fotografías o vídeos, tanto desde Internet como a través de un mensaje multimedia de móvil al 7750, con la palabra clave PAIS.

Las informaciones tienen que estar redactadas de forma clara y sencilla, y han de ser veraces. No pueden atentar contra el honor de terceras personas. Todos estos requisitos serán vigilados y reforzados por un equipo de periodistas.

ELPAIS.com es el primer medio español que abre este espacio informativo a los lectores. En la web aparecen desde hoy las condiciones que se han de cumplir para participar en esta iniciativa, con todas las garantías de las que se dota el periodismo.[3]

Medios de comunicación tradicionales y nuevos: hacia la convergencia

La aplicación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación a los medios tradicionales ha modificado profundamente sus históricas características acercándoles cada vez más, al carácter que de verdad han de poseer en el contexto de la sociedad de la información: inmediatez y veracidad.

Convergencia
Convergencia

La prensa escrita.

En el caso de la prensa escrita, podemos situar sus orígenes junto con el nacimiento de la imprenta de Gutemberg allá por el siglo XV sin embargo no es hasta el siglo XVIII cuando ciertamente surge la prensa escrita tal y como hoy la conocemos, una combinación de textos creativos y publicitarios con una periodicidad diaria, o al menos de cuatro publicaciones por semana.

A lo largo de todo ese tiempo la prensa ha pasado por diversas fases que la han ido configurando hasta lo que es en la actualidad, un camino marcado por un objetivo doble: la aceleración y mejora de la producción y calidad por un lado, y la reducción de costes por el otro.

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Llegar hasta el lector es el fin último y precisamente las propias características del producto han provocado que otra de sus señas de identidad sea su limitado alcance. Efectivamente, uno de los mayores problemas a los que se ha enfrentado la prensa en papel ha sido la distribución, que requiere de mayores tiempos y costes de transporte, un aspecto éste hoy superado gracias a la descentralización de las ediciones, y al hecho de que la prensa se imprime próxima a su lugar de distribución y venta.

Medios audiovisuales: radio y televisión.

Los medios audiovisuales por el contrario, presentan como una de sus mayores ventajas la inmediatez del servicio. El mensaje radiofónico o televisivo se transmite de forma casi instantánea desde el emisor hasta el receptor (oyente o espectador) y secuencial (unos tras otros), por lo que también son fugaces, pues una vez emitidos se pierden, unidireccionales, pues no permiten la interlocución con el receptor, inmediatos, pues entre emisor y receptor no median otros aspectos que los meramente técnicos, y simultáneos, pues un mismo mensaje puede ser enviado de forma simultánea a través de varios medios.

Con todo ello es lógico pensar que radio y televisión tienen un mayor alcance que la prensa, en tanto que llegan a un mayor público, especialmente la radio, que permite la realización simultánea de otras actividades.

Medios de comunicación: hacia la convergencia.

Prensa, radio y televisión no han muerto, simplemente se están transformando gracias a la aplicación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Actualmente, un elevadísimo porcentaje de los contenidos periodísticos, publicitarios o de entretenimiento llegan hasta el usuario a través de Internet. Durante mucho tiempo prensa, radio y televisión se resistieron a esta evidencia, cada vez mayor, pero pronto comprendieron que la importancia de internet dentro del ámbito de la información y la comunicación radica esencialmente en su capacidad para transmitir textos, imágenes, sonidos, vídeos o un conjunto de todos ellos de forma casi instantánea, desde y hacia cualquier parte del mundo, y quisieron hacerse su hueco.

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Fué a partir de la asimilación de esta evidencia (sin contar por supuesto la enorme pérdida en ingresos publicitarios que experimentaron los medios tradicionales) como desde hace al menos una década, el futuro de los medios de comunicación de masas, tradicionales y modernos, camina hacia la convergencia. Una convergencia que puede ser abordada desde dos perspectivas: la capacidad de distintas plataformas para transportar servicios que básicamente son similares (la fibra óptica por ejemplo, es capaz de transmitir señal de televisión, radio, internet, como también de ello es capaz la red digital terrestre, etc), y la aproximación de los dispositivos de consumo.

TV e Internet, ya inseparables
TV e Internet, ya inseparables

Un ligero vistazo a nuestra realidad corrobora esta tendencia: periódicos en internet, internet en los televisores, retransmisiones de televisión y radio en internet, internet en móviles y tablets, y un largo etcétera. Sin contar la importancia de la red, por ejemplo, en televisión: el share social (o impacto de un programa, serie, película en las redes sociales medido, en esencia, por el número de comentarios producidos de forma simultánea a la emisión) ya es al menos tan importante como la audiencia en sí y determina, entre otros aspectos, el precio de la publicidad en los medios.

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La digitalización de contenidos, la tendencia a la fusión empresarial así como la tendencia de las empresas de comunicación e información a diversificarse hacia otros soportes constituyen los ejes de esta convergencia tecnológica, comunicativa e informativa que nos permite acceder a mayores contenidos, de mejor calidad (al menos técnica), desde cualquier lugar, de forma casi simultánea y sincronizada: es la Sociedad de la Información.

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Ruptura de las barreras espacio-tiempo en la difusión del conocimiento

     globalización

      Las nuevas tecnologías han transformado de forma radical nuestros modos de vida; es un hecho que nuestra actual forma de comunicarnos, informarnos e incluso entretenernos, dista enormemente de las formas en que nuestros abuelos, e incluso nuestros padres, las llevaban a cabo.

      Son muchos los avances tecnológicos y electrónicos que han transformado de forma notable nuestros modos de vida (ordenadores personales, tecnología digital en general, el teléfono móvil y el smartphone más tarde, tablets y un largo etcétera) pero nada sería igual sin la red de redes, Internet. Sólo la red ha conseguido de forma plena consolidar el camino hacia un mundo realmente globalizado desde las perspectivas de la información y la comunicación, es decir, acercarnos a esa “Sociedad de la Información” o “Aldea Global” de la que hablábamos la pasada semana. Y ello a su vez sólo fue posible gracias a un espíritu muy particular que marcó no sólo los orígenes y la difusión social de internet, si no que en la actualidad constituye su razón de ser de tal forma que hoy internet no podría entenderse de otra manera que no fuese dentro de los conceptos de intercambio, colaboración o carácter abierto entre otros.

      Castells (2001)[1] señala que internet surge, evoluciona y alcanza una posición global gracias a la convicción de la gran mayoría los que han participado en el proyecto de que debía ser una red global y de carácter abierto que facilitase la comunicación y el intercambio de información. Lógicamente no es su única causa, pero sí el impulso fundamental para que internet sea lo que hoy es.

     Internet surge como una red de comunicación militar estadounidense (MilNet = Military Network) el año 1983 a partir de Arpanet, inicialmente un proyecto común de varias instituciones científicas y militar pero, a partir de 1983, por motivos de seguridad se separaron los contenidos militares para que Arpanet fuese sólo de carácter científico, red a partir de la cual se crearía más tarde Internet, si bien durante una etapa de transición ambas redes estaban unidas. Frente a lo que ahora es internet, la idea originaria, gestada en plena Guerra Fría, no era si no poder mantener las comunicaciones entre los diferentes sectores militares estadounidenses en caso de un hipotético ataque nuclear soviético. Por tanto, pese a sus orígenes y a su inicial evolución, ¿qué hizo que internet sentase las bases y, en definitiva, permitiese la consolidación de un mundo global en lo que a comunicación e información se refiere? Castells, en el mismo artículo antes citado, señala varios factores a destacar:

  • la conjunción de la investigación científica, la investigación militar y la cultura de la libertad.
  • el interés de los participantes por ir más allá de los intereses militares iniciales.
  • el importante papel jugado por los propios usuarios en el desarrollo de internet.
  • el desinterés de las empresas privadas y organismos públicos que facilitó el avance de la red en un ambiente de libertad.

A nuestro juicio, uno de los factores-clave fue la “interconexión de ideas” en cuyo desarrollo jugó un importantísimo papel la cultura de la libertad o cultura libertaria, deseosa de que internet fuese un sistema abierto que permitiese el intercambio de información y la comunicación entre personas. Fue a partir de dicha cultura o pensamiento de la libertad como surge la arquitectura abierta que posibilita internet tal y como hoy lo conocemos, y cómo ésta arquitectura abierta permitió a su vez, en ese clima de libertad creadora, que internet haya sido configurado por el propio uso de los usuarios, es decir, ha sido el propio uso que los usuarios han ido dando a la red, lo que la ha configurado tal y como hoy es.

            Todo este conjunto de ideas que hemos repasado muy fugazmente condujeron finalmente a dos rupturas esenciales sin las cuáles hoy no podríamos hablar de Sociedad de la Información y el Conocimiento: la ruptura de la barrera del espacio, y la ruptura de la barrera del tiempo, ambas consideradas en diferentes sentidos.

        LA RUPTURA DE LAS BARRERAS DEL ESPACIO

      Desde el punto de vista espacial, los medios digitales han superado las barreras físicas del espacio; la prensa escrita cuenta con un espacio determinado, un cierto número de páginas al que debe ajustarse la totalidad de la información presentada lo cual provoca bien la modificación de los textos, bien la inclusión o exclusión de aportes complementarios tales como fotografías, infografías, etcétera o, incluso, la no aparición de una información. En la era de la información y la comunicación, los diarios son digitales (si bien coexisten con la prensa escrita), están ubicados en la red y su capacidad de almacenamiento es prácticamente ilimitado lo que permite la inclusión de todo tipo de elementos: texto, gráficos, imágenes, vídeos, audios, infografías, etc. El mensaje ya no tiene un principio ni un fin concretos pues el usuario “diseña” su propio mensaje en el sentido de que escoge entre diversas informaciones complementarias y puede navegar entre unos y otros enlaces vinculados a la noticia o mensaje de su interés.

      Pero la ruptura de las barreras espaciales no sólo hace referencia al espacio físico dónde se ubican los mensajes, si no al acercamiento de las personas. En la sociedad de la información y la comunicación, poco importa la distancia que medie entre dos usuarios, o entre el usuario y el lugar geográfico dónde se genera el mensaje pues el acceso es absoluto; desde España, podemos acceder a la edición del New York Times o de cualquier diario, blog, televisión, etc. del mundo. La información se ha vuelto universal pues es accesible de forma potencial desde cualquier lugar del planeta. Además, sistemas tan populares como Skype, Facetime y muchos otros permiten a personas ubicadas a miles de kilómetros comunicarse audiovisualmente lo que, sin lugar a dudas, favorece la cercanía dentro de la distancia y contribuye, en el ejercicio de la profesión periodística, a mantener un contacto personal, directo y permanente con nuestras fuentes, compañeros de trabajo…

LA RUPTURA DE LAS BARRERAS DEL TIEMPO

            Por otro lado, las nuevas tecnologías, su aplicación, han desdibujado también los límites temporales. Ya no es necesario esperar al día siguiente para acceder a la información de nuestro interés pues la prensa digital se actualiza de forma constante (lo que a su vez tiene una repercusión concreta en el ejercicio de LA profesión periodística) y el acceso por parte del usuario nada más que está limitado a su interés. Si antes mencionábamos que el acceso a la información puede efectuarse desde cualquier lugar, ahora añadimos que el acceso a la información puede efectuarse en cualquier momento y, además, de forma casi instantánea. La comunicación, en el mundo digital, se ha hecho bidireccional e instantánea.

 

      En definitiva, y siguiendo también la línea planteada por Guillermo López García[2], se ha producido una ruptura del tiempo y del espacio pues los medios digitales han superado los límites físicos de capacidad de almacenamiento, geográficos de difusión de la información (universalidad) y temporales, en cuanto a la inmediatez y simultaneidad de las informaciones, respecto de los medios tradicionales.

(EXTRACTO DE MI PROYECTO DE FIN DE CARRERA, PERIODISMO)

BIBLIOGRAFÍA


[1] “Lecciones de la historia de Internet”, capítulo publicado en CASTELLS, Manuel: La Galaxia Internet, págs.. 29-49, 2001.

[2] LÓPEZ GARCÍA, Guillermo: “Características de la comunicación en red”, publicado en Modelos de comunicación en internet, págs. 37-56, Tirant Lo Blanc, Valencia, 2005.

 

La sociedad de la información y el conocimiento

            A día de hoy nadie duda de que vivimos en la llamada “sociedad de la información y el conocimiento”, unos conceptos presentes en nuestro día a día y que, a fuerza de escuchar o leer se han integrado plenamente en nuestro lenguaje. Esta “sociedad de la información” hace referencia a un mundo globalizado en el que las fronteras se han desdibujado de nuestro imaginario y la circulación de información es casi instantánea, “multigeográfica” y enormemente abundante. Sin embargo, tales consideraciones, hechas casi siempre desde el mundo occidental desarrollado, requieren severas matizaciones pues si bien constituyen una realidad en avance, lo cierto es que cuenta, principalmente, con límites socio-económicos así como religiosos y/o políticos. El siguiente gráfico, tomado de la sección estadística de la UIT (Unión Internacional de Telecomunicaciones), ilustra a la perfección y sin que sean necesarios mayores comentarios, como el mayor grado de penetración y uso de internet se corresponde con las áreas desarrolladas del planeta:

Sin título

Aun así este gráfico precisa de enormes matizaciones pues América incluye a países tan dispares como Estados Unidos y Ecuador (por citar sólo algún ejemplo), y Asia y el Pacífico incluye a países con un índice de desarrollo humano tan dispar como Japón frente al hermético Corea del Norte, donde el régimen totalitario actual mantiene, aún a día de hoy, vetado internet para sus habitantes, tal y como ocurre en al menos una docena de países en el mundo, señalados por Reporteros sin Fronteras como “enemigos de Internet”. ¿Deberíamos entonces hablar de un “occidente globalizado”, entendiendo por occidente a la parte del mundo desarrollado y siempre dentro del ámbito de la información y la comunicación, en lugar de la tan extendida expresión “sociedad de la información”?

       Lo cierto, y ciñéndonos ya a aspectos estrictamente tecnológicos y periodísticos, es que el avance de internet y por tanto, de esa sociedad de la información, es continuo e imparable. En 1962 el filósofo canadiense Marshal McLuhan acuñó por vez primera el término “Aldea Global” para referirse al cambio producido principalmente por la radio, el cine, y la televisión, medios de comunicación audiovisual que difunden imágenes y sonidos de cualquier lugar y momento y ocupaban un espacio cada vez más importante en el hogar y la vida cotidiana. Ésta quizás sea la primera definición que podemos encontrar de “sociedad de la información” pues cuenta con unos conceptos-clave que definen la situación en que nos hallamos ahora: “medios de comunicación audiovisual que difunden imágenes y sonidos de cualquier lugar y momento”. Como veremos más adelante, la ruptura de las barreras geográficas y temporales constituyen características esenciales del nuevo periodismo digital en particular, y de la sociedad de la información en general.

       Raúl Trejo Delarbre, en su artículo Vivir en la Sociedad de la Información. Orden global y dimensiones locales en el universo digital (2001), señala los diez rasgos que, a su juicio, definen la Sociedad de la Información:

1.Exuberancia, debida al enorme volumen de información disponible.
2.Omnipresencia. Los medios de comunicación se han convertido en el espacio de interacción social por excelencia, lo que facilita el intercambio de ideas, información, experiencias…
3.Irradiación. Distancia ilimitada que alcanza la difusión de los mensajes; es la difuminación de las barreras geográficas y la relativización de las distancias.
4.Velocidad. Transmisión de los mensajes de forma casi instantánea.
5.Multilateralidad / Centralidad. Posibilidad de recibir la información en prácticamente cualquier parte, si bien la gran mayoría de ésta se origina en sólo unos “pocos” centros.
6.Interactividad / Unilateralidad. La difusión de los mensajes es bidireccional; hemos pasado de consumidores pasivos de información a sujetos también activos generadores de información.
7.Desigualdad. Cito literalmente: “Internet, igual que cualquier otro instrumento para la propagación y el intercambio de información, no resuelve por sí sola los problemas del mundo. De hecho, ha sido casi inevitable que reproduzca algunas de las desigualdades más notables que hay en nuestros países. Mientras las naciones más industrializadas extienden el acceso a la red de redes entre porcentajes cada vez más altos de sus ciudadanos, la Internet sigue siendo ajena a casi la totalidad de la gente en los países más pobres o incluso en zonas o entre segmentos de la población marginados aún en los países más desarrollados.”
8.Heterogeneidad. Internet es el reflejo de las actitudes sociales; se ha convertido en un gran foro donde aparecen manifestaciones de toda índole, tanto positivas como negativas.
9.Desorientación. El exceso de información disponible genera aturdimiento; “se necesitan aprendizajes específicos para elegir entre aquello que nos resulta útil, y lo mucho de lo que podemos prescindir”.

10.Ciudadanía pasiva. De nuevo cito literalmente: “La dispersión y abundancia de mensajes, la preponderancia de los contenidos de carácter comercial y particularmente propagados por grandes consorcios mediáticos y la ausencia de capacitación y reflexión suficientes sobre estos temas, suelen aunarse para que en la Sociedad de la Información el consumo prevalezca sobre la creatividad y el intercambio mercantil sea más frecuente que el intercambio de conocimientos”.

En 2006, María Jesús Casals Carro, profesora de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, señalaba también las características definitorias de la sociedad de la información y el conocimiento como sigue:

  • Globalización económica y cultural a la vez que se afianza el arraigo de las identidades territoriales y de grupos (tribalismo).
  • Valor creciente de la información.
  • Continuo avance científico y tecnológico.
  • Necesidad de formación continua y renovación de la adquisición de conocimientos.
  • Información sobreabundante.
  • Existencia del ciberespacio.
  • Redes de distribución de información de ámbito mundial.
  • Omnipresencia de los medios de comunicación de masas e Internet.
  • Reorganización del sistema socioeconómico.
  • Cambios sociales: diversidad cultural y lingüística.
  • Incremento de la desigualdad en el acceso y disfrute del conocimiento entre naciones, comunidades e individuos.
  • Movilidad de las personas y del dinero.
  • Deslocalización empresarial.
  • Capacidad de rápida movilización de masas por SMS.

      Salvando las evidentes distancias, ambos ejemplos, tomados de entre los muchos existentes, nos permiten construir una idea de lo que significa vivir en la Sociedad de la Información y el Conocimiento: un mundo, el desarrollado u occidental, donde las barreras geográficas se han difuminado, así como las barreras temporales; un mundo donde la información está presente en cantidades ingentes, dónde el usuario ha pasado de sujeto pasivo a sujeto plenamente activo, capaz de opinar e incluso generar noticias desde cualquier lugar y en cualquier momento. Pero también un mundo globalizado donde la aplicación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación no ha contribuido a mitigar las desigualdades sociales existentes y que, además, plantea nuevos retos, tanto para los profesionales del periodismo como para los usuarios, para los que se requiere una formación específica como, entre otros, la selección de información veraz y relevante o el mantenimiento de principios éticos y deontológicos en el momento de contribuir a la información global.

[EXTRACTO DE MI PROYECTO DE FIN DE CARRERA DE PERIODISMO, 2013)

NOTAS: